Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
La nostalgia es un accesorio de cristalería
y la perseverancia un bote que no se atreve a naufragar,
el insomnio un tirón en el costado que se resfria
y la locura un telón para una cama de hospital.
Sacaste cuentas con números en secuencia inversa
y un punto y coma que corta la oración,
el despertador es un campanario de muñecas
que nunca suena cuando tiene la ocasión.
Y aún así, tengo un amor que lleva prisa por besarme,
un plato con frutas de estación
que saben a azúcar y sangre
y que juntas cocinan un buen sabor.
El noviazgo que tenían la duda y la tristeza
acabó cuando la segunda descubrió
que yo anhelaba tus labios color cereza
en vez de los delirios del colchón.
La alegría fue a comprarle un club de viajes al destino
y el destino le vendió su propia suerte,
ayer tomaron vuelo los ángeles caídos en el camino
y aterrizaron en tus labios inocentes.
Y a pesar de todo, tengo un antes
y un después para besarte,
un amanecer que nunca antes se durmió
la visión del triunfo para apuntarme
un récord en los libros del amor.
El noviazgo que tenían la duda y la tristeza
acabó cuando la primera comprendió
que al soñarte ya sólo existía la certeza
de que te amaba como a nadie mi corazón.
y la perseverancia un bote que no se atreve a naufragar,
el insomnio un tirón en el costado que se resfria
y la locura un telón para una cama de hospital.
Sacaste cuentas con números en secuencia inversa
y un punto y coma que corta la oración,
el despertador es un campanario de muñecas
que nunca suena cuando tiene la ocasión.
Y aún así, tengo un amor que lleva prisa por besarme,
un plato con frutas de estación
que saben a azúcar y sangre
y que juntas cocinan un buen sabor.
El noviazgo que tenían la duda y la tristeza
acabó cuando la segunda descubrió
que yo anhelaba tus labios color cereza
en vez de los delirios del colchón.
La alegría fue a comprarle un club de viajes al destino
y el destino le vendió su propia suerte,
ayer tomaron vuelo los ángeles caídos en el camino
y aterrizaron en tus labios inocentes.
Y a pesar de todo, tengo un antes
y un después para besarte,
un amanecer que nunca antes se durmió
la visión del triunfo para apuntarme
un récord en los libros del amor.
El noviazgo que tenían la duda y la tristeza
acabó cuando la primera comprendió
que al soñarte ya sólo existía la certeza
de que te amaba como a nadie mi corazón.