Vital
Poeta veterano en el portal
Imaginemos que todos los que hoy vivimos nos salvamos de un diluvio, y que como recuerdo de ese privilegio nos tocó a cada uno una tabla de recuerdo. Todas las tablas son parte del TODO que nos salvó la vida. Pero una sola tan solo es la parte proporcional.
Hoy llueven muy a menudo penas, sufrimos grandes inundaciones de odio, rabia, envidias y celos. Además hoy los charcos personales se suman y aumentan el nivel de esas aguas.
¡CAMBIO CLIMÁTICO!
Se anuncia continuamente en televisión y radio. Pero la vanidad es sorda, y la indiferencia ciega. Por lo que las injustas guerras de energía negra alimentan ríos de agua roja…
El mar, ¡Pobre mar! Nos acepta como somos, pero al ser autista todo nos lo devuelve.
El aire se colorea con nuestras egoístas chimeneas para luego resbalar hasta nuestros pulmones donde junto a la nicotina de los sí y de los no, alquitranan nuestras autopistas interiores para que lleguemos más rápidos a la velocidad cero que impone el cancer…
Sí, sube el nivel freático en nuestra cósmica atalaya. ¡CONTAMINACIÓN!
Con tanta avenida de sucias aguas la avaricia llena sus arcas, pero pronto a este paso se inundará toda la Tierra y para entonces ya no tendremos nuestro viejo arca…
Tan solo se me ocurre, que si todos y cada uno reciclamos nuestra “tabla” y la juntamos a la de los demás, podríamos volver a recomponer con el mismo orden que desmontamos la tan preciada ARCA DE LA ALIANZA aunando nuestras semillas en mística espiga humana.
¡Quizás! En la próxima oportunidad sea posible crecer juntos sin destruir la preciosa arca que nos salve un nuevo día la vida de un diluvio de lágrimas…
Porque el amor es incombustible, ignifugo e impermeable, por eso si cada corazón que late en la Tierra se solidifica en perfecta comunión, formaremos una nueva y salvadora ARCA DE LA ALIANZA.
Pacto de Dios en el interior de los hombres al manifestarse su voluntad sobre la humanidad ejerciendo el derecho del libre albedrío, si elegimos: Amor para el vivir y vivir para el amor…
Evolucionemos sobre el dolor…
Preservando las fuentes de vida. Montañas, selvas, ríos y mares y los animales que les habitan. Respetemos los cielos y la tierra y la calidad de las aguas que nuestra sed sacian.
Fruto de ese sacrificio será la paz de nuestros hijos…
Porque solo hay una ley que nos asegura la vida:
¡EL AMOR!
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