El ocaso de un tercio de vida

Esler Jardiel Sobalvarro.

Poeta recién llegado
Al ocaso de un tercio de vida
la paciencia y la perseverancia
es una costumbre adquirida
de espíritu y temple.

Es la llave en la nobleza del material forjado por el golpe del martillo, es la virtud.

Son las palabras sencillas,
es la ocasión de vivir cual razón existe en el secreto del ser, lo sabes cuándo te quiebras y reconstruyen conceptos, expandiendo y contrayendo.

Es la consecuencia de decidir,
es responder no o sí,
es el resultado de pensar
en el dudar y confiar,
todo en la consciencia plena
en decir, compartir y estar.

Son lugares, conceptos, situaciones
todas son razones naturales que deben de existir, sea tu presencia o ausencia
siempre está ahí.

No es fácil, algunas veces sucede,
solo vacía tu mente
retrae tu corazón y espera atento lo inesperado.

A un tercio de vida te das cuenta que apenas empiezas, pero no de cero,
simplemente naciste nuevamente
y todo tiembla en tu mundo pero es normal.

Sabes que es sentir dolor y disfrutarlo,
reconoces el placer y lo dominas, sientes ese impulso visceral cuando la furia invade tu cuerpo,
si todos saben eso,
ante todo siempre sereno que pasara pronto, solo espera, obedece y no cuestiones, acepta y baila el folklore de la vida.
 
Al ocaso de un tercio de vida
la paciencia y la perseverancia
es una costumbre adquirida
de espíritu y temple.

Es la llave en la nobleza del material forjado por el golpe del martillo, es la virtud.

Son las palabras sencillas,
es la ocasión de vivir cual razón existe en el secreto del ser, lo sabes cuándo te quiebras y reconstruyen conceptos, expandiendo y contrayendo.

Es la consecuencia de decidir,
es responder no o sí,
es el resultado de pensar
en el dudar y confiar,
todo en la consciencia plena
en decir, compartir y estar.

Son lugares, conceptos, situaciones
todas son razones naturales que deben de existir, sea tu presencia o ausencia
siempre está ahí.

No es fácil, algunas veces sucede,
solo vacía tu mente
retrae tu corazón y espera atento lo inesperado.

A un tercio de vida te das cuenta que apenas empiezas, pero no de cero,
simplemente naciste nuevamente
y todo tiembla en tu mundo pero es normal.

Sabes que es sentir dolor y disfrutarlo,
reconoces el placer y lo dominas, sientes ese impulso visceral cuando la furia invade tu cuerpo,
si todos saben eso,
ante todo siempre sereno que pasara pronto, solo espera, obedece y no cuestiones, acepta y baila el folklore de la vida.
Tiene mucha razón en sus versos, poeta, Esler Jardiel. Hay que bailar el folklor de la vida con un ritmo pausado y seguro. Un gusto leerle, poeta. Gracias por compartir su trabajo. Saludos.
Azalea.
 

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