sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
El oído de los besos,
cuyos tiempos son eternos,
y se hacían sus labios,
al sonido de los vientos.
cuyos tiempos son eternos,
y se hacían sus labios,
al sonido de los vientos.
Amor de estribillos,
con sus sueños y su núcleo de sonido,
que los besos tenían oído,
porque antes de besar
oían su amor intenso,
así es como se prendían,
las llamas del sentimiento,
que los poemas tenían aire,
y los besos su sonido,
y al oírse y repetirse
a los besos se acercaban
sus palabras sin olvido,
y como ya tenían ritmo
con sus bailes compartían
lo que siempre ha sido un beso
y lo que del beso no se sabía
era que el oído era eterno,
que por mucho que lo olvides
sigue siendo amor intenso.
con sus sueños y su núcleo de sonido,
que los besos tenían oído,
porque antes de besar
oían su amor intenso,
así es como se prendían,
las llamas del sentimiento,
que los poemas tenían aire,
y los besos su sonido,
y al oírse y repetirse
a los besos se acercaban
sus palabras sin olvido,
y como ya tenían ritmo
con sus bailes compartían
lo que siempre ha sido un beso
y lo que del beso no se sabía
era que el oído era eterno,
que por mucho que lo olvides
sigue siendo amor intenso.
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