Maygemay
Poeta que considera el portal su segunda casa
El gran ojo de Dios refleja el cielo,
y el mundo se resuelve en su pupila
si adensa blanca nube que destila
un llanto de dolor en su pañuelo.
Es bálsamo el azul como consuelo,
si el sol nuestras tristezas encandila
con la tibieza de su luz tranquila
que desgrana colores en el suelo.
Pues la naturaleza en su prodigio
descubre la alegría en los rincones
y no queda de sombra ni un vestigio,
floreciendo gavillas de ilusiones
para realzar su ciclo con prestigio
y equilibrar la vida y sus pasiones.
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