EL OJO DE POLIFEMO
Arrogante, pretencioso y ladrador
es el perro del patético hortelano
cuyo gusto y elegancia es cotidiano
carromato del desprecio predador.
Enarbola quisquilloso el pundonor
del cateto con cerebro meridiano
de pobreza intelectual: ¡Es un enano
de neuronas que carecen de valor!
Y pretende con orgullo de ignorante
que es sublime, que es fantástico y supremo.
Y tan solo es un cretino petulante.
Su carisma está cercano a lo blasfemo,
es un Dios que desconoce lo importante,
es el ojo sin visión de un Polifemo.
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