He declarado la guerra a la cocina
esta mañana de sábado festivo,
el lavaplatos y la pila
son como el ciclo de la noche y el día
cuando el lavaplatos está lleno y limpio
y la pila entera sucia
hay que actuar rápido si no quieres
crear una ruptura fatal en la armonia de la naturaleza,
he dejado el primer canuto del dia como recompensa
esperando en el salón
para fumármelo cuando acabe de limpiarlo todo,
se que si fumo antes una sola calada no voy a tener fuerzas
para hacer nada,
así que como Coppola
pongo la cabalgata de las walkirias para pasar al ataque,
pero antes hago una foto de la cocina,
en el fondo la suciedad me parece una obra de arte
como la guerra
y sus puentes quemados,
o como las ciudades
y su soledad;
algo que se ha ido creando
de forma natural al lado contrario de la belleza,
pero ahí están
las botellas
los zumos abiertos
los platos
y esa mosca
pidiendo ser eternos en blanco y negro melancólico
cuando suena el click en la cámara
Cuando acabo enciendo el canuto apagado
mientras el lavaplatos suena como un helicóptero de combate
tocando con su hélice de plástico sobre un plato mal colocado,
y el humo del canuto sale espeso como el de los puentes incendiados
y se queda supendido sobre la cocina
atravesado por los rayos de luz que entran por la ventana,
y huele a hachis mezclado con olor a limpiasuelos,
es un olor extraño,
la cocina entera es un campo de batalla arrasado
que huele
a no se,
huele
a
victoria,
y me pongo a escribir un poco
como quien se mete el dedo en la nariz
en busca de algún tesoro
que pegar en el papel en blanco,
ojalá esto terminara
como terminan las cosas necesarias
que de verdad te tienes que quitar de encima,
ojalá al terminar esto sonara la cadena del váter
pero es solo un moco que pego en un papel,
ojalá al acabar esto sonara la cadena del váter
pero es solo un vicio mas
esta mañana de sábado festivo,
el lavaplatos y la pila
son como el ciclo de la noche y el día
cuando el lavaplatos está lleno y limpio
y la pila entera sucia
hay que actuar rápido si no quieres
crear una ruptura fatal en la armonia de la naturaleza,
he dejado el primer canuto del dia como recompensa
esperando en el salón
para fumármelo cuando acabe de limpiarlo todo,
se que si fumo antes una sola calada no voy a tener fuerzas
para hacer nada,
así que como Coppola
pongo la cabalgata de las walkirias para pasar al ataque,
pero antes hago una foto de la cocina,
en el fondo la suciedad me parece una obra de arte
como la guerra
y sus puentes quemados,
o como las ciudades
y su soledad;
algo que se ha ido creando
de forma natural al lado contrario de la belleza,
pero ahí están
las botellas
los zumos abiertos
los platos
y esa mosca
pidiendo ser eternos en blanco y negro melancólico
cuando suena el click en la cámara
Cuando acabo enciendo el canuto apagado
mientras el lavaplatos suena como un helicóptero de combate
tocando con su hélice de plástico sobre un plato mal colocado,
y el humo del canuto sale espeso como el de los puentes incendiados
y se queda supendido sobre la cocina
atravesado por los rayos de luz que entran por la ventana,
y huele a hachis mezclado con olor a limpiasuelos,
es un olor extraño,
la cocina entera es un campo de batalla arrasado
que huele
a no se,
huele
a
victoria,
y me pongo a escribir un poco
como quien se mete el dedo en la nariz
en busca de algún tesoro
que pegar en el papel en blanco,
ojalá esto terminara
como terminan las cosas necesarias
que de verdad te tienes que quitar de encima,
ojalá al terminar esto sonara la cadena del váter
pero es solo un moco que pego en un papel,
ojalá al acabar esto sonara la cadena del váter
pero es solo un vicio mas
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