Carlos Aristy
Poeta que considera el portal su segunda casa
El origami.
Estibadores ojos que todo lo abarcan, los tuyos,
con su profundo color de nada.
Describirte, mujer, debe de ser poesía:
Tu cabeza, un soneto diamantino,
tallado y medido a la perfección.
Tus piernas como odas se prolongan,
como para sembrarte en la madre tierra,
telúrica sensualidad, que como astas te proclaman.
Tu alongado cuello como décimas cristalinas
que caen en su tintineo para unirte hermosamente
al resto de tu grafología,
a la inmensa poesía de tu cuerpo,
los haikus emancipados de tus pechos;
aquellos cuartetos endemoniados de tus caderas,
y el eco de la cadencia, repetitiva de tu ombligo.
Yo te amo azul como la mar océano.
Yo te amo verde como selva indomable.
Yo simplemente te amo, dulce elocuencia de mi alma,
porque haces de mí un origami cada día.
Enero 9 de 2010.
Estibadores ojos que todo lo abarcan, los tuyos,
con su profundo color de nada.
Describirte, mujer, debe de ser poesía:
Tu cabeza, un soneto diamantino,
tallado y medido a la perfección.
Tus piernas como odas se prolongan,
como para sembrarte en la madre tierra,
telúrica sensualidad, que como astas te proclaman.
Tu alongado cuello como décimas cristalinas
que caen en su tintineo para unirte hermosamente
al resto de tu grafología,
a la inmensa poesía de tu cuerpo,
los haikus emancipados de tus pechos;
aquellos cuartetos endemoniados de tus caderas,
y el eco de la cadencia, repetitiva de tu ombligo.
Yo te amo azul como la mar océano.
Yo te amo verde como selva indomable.
Yo simplemente te amo, dulce elocuencia de mi alma,
porque haces de mí un origami cada día.
Enero 9 de 2010.