TARDE GRIS
Poeta que considera el portal su segunda casa
Albores delicados y sutiles,
comienzos estrenando lo anhelado
fulgores en las pieles juveniles,
las llamas del amor desesperado.
Etapa de tropiezos con errores,
cadenas que siempre ansiaron romperse,
locuras entre vientos y colores
silencios obligados a perderse.
Esas primaveras ya se han marchado
las huellas que plasmaron tus ayeres,
se borran en tu mente que ha volado,
buscando luz en los atardeceres.
Y el otoño de la existencia vino,
la cordura sin alientos se aleja,
esas memorias en su triste sino
vagarán entre una pasiva queja.
Cuando tus pasos rocen el invierno,
no estará la primavera florida,
el otoño te parecerá eterno,
entibiando el camino de tu vida.
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