Iván Medvédev
Poeta recién llegado
Al final del agosto el cielo
Se cubrió de escarcha helada,
El presagio triste del hielo,
De la muda y blanca nevada...
Los crepúsculos fríos quedaban
Más nublado amanecía,
Ya los días se acortaban
Y la pálida luna crecía...
En septiembre el gélido viento
Ha llevado recuerdos pesados
Y con ánimo tácito siento
El dolor de sucesos pasados.
La penumbra de días nublosos
Y el cielo del gris empañado,
Repasado por cuervos medrosos
Son las prendas que me han quedado...
El otoño, la triste temporada,
Días grises y el cielo torvo,
Una nube flota extraviada,
Alumbrado por un rayo corvo.
El invierno, dios amodorrado
Llegará con la dura espera
Del regreso del sol desterrado,
Del comienzo de la primavera.
Se cubrió de escarcha helada,
El presagio triste del hielo,
De la muda y blanca nevada...
Los crepúsculos fríos quedaban
Más nublado amanecía,
Ya los días se acortaban
Y la pálida luna crecía...
En septiembre el gélido viento
Ha llevado recuerdos pesados
Y con ánimo tácito siento
El dolor de sucesos pasados.
La penumbra de días nublosos
Y el cielo del gris empañado,
Repasado por cuervos medrosos
Son las prendas que me han quedado...
El otoño, la triste temporada,
Días grises y el cielo torvo,
Una nube flota extraviada,
Alumbrado por un rayo corvo.
El invierno, dios amodorrado
Llegará con la dura espera
Del regreso del sol desterrado,
Del comienzo de la primavera.