Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
No sé a qué vienen mis poemas, ni tanta maldición, ni tanta mentira.
¿Tentación?
Llamen a un exorcista.
Están ante la tentación equivocada.
Ante la Luz equivocada.
En el Fuego equivocado.
Es más, les voy a tender una mano amiga.
Pueden besarla con sus bocas repugnantes.
No sé a qué viene tanta palabrería barata.
No sé a qué viene mirarme en el espejo.
Igual es que lo sé todo y miento por entretenimiento.
No decido lo que es importante y lo que no.
No me lean, les pido, si no quieren acabar como Yo.
“Sólo me falta mentirme a Mí mismo eternamente, para que sean dignos de mi religión.”
“Hay quien miente inconscientemente. Yo veo mis letras y pienso en la salvación del hombre.”
“Me he mentido tanto a Mí mismo que no encuentro el camino de vuelta.”
“Y todo esto sólo depende de que Yo me lo crea.”
¿Tentación?
Llamen a un exorcista.
Están ante la tentación equivocada.
Ante la Luz equivocada.
En el Fuego equivocado.
Es más, les voy a tender una mano amiga.
Pueden besarla con sus bocas repugnantes.
No sé a qué viene tanta palabrería barata.
No sé a qué viene mirarme en el espejo.
Igual es que lo sé todo y miento por entretenimiento.
No decido lo que es importante y lo que no.
No me lean, les pido, si no quieren acabar como Yo.
“Sólo me falta mentirme a Mí mismo eternamente, para que sean dignos de mi religión.”
“Hay quien miente inconscientemente. Yo veo mis letras y pienso en la salvación del hombre.”
“Me he mentido tanto a Mí mismo que no encuentro el camino de vuelta.”
“Y todo esto sólo depende de que Yo me lo crea.”