Jose M Garcia
Poeta recién llegado
El paisaje me devolvió la mirada
con un susurro de relámpago
hizo que se levantara el polvo de la niebla
y la agonía de unos árboles
Sembrando con su amarga saliva
la devastación de la tierra
que nutre la muerte
en un campo de concentración
rompió el rocío de una flor
al filo de la cuneta
Quedo su frescura astillada
a un poniente sin sellar
y el paisaje dono sus ojos
a un vagabundo invidente
que desde entonces arrastro consigo
el clamor de su desdicha
Y allá donde rendía su penca
hallaba un bello cebo para cuervos
al encender la llama negra de sus torturadas alas
ocultas detrás del sol
con un susurro de relámpago
hizo que se levantara el polvo de la niebla
y la agonía de unos árboles
Sembrando con su amarga saliva
la devastación de la tierra
que nutre la muerte
en un campo de concentración
rompió el rocío de una flor
al filo de la cuneta
Quedo su frescura astillada
a un poniente sin sellar
y el paisaje dono sus ojos
a un vagabundo invidente
que desde entonces arrastro consigo
el clamor de su desdicha
Y allá donde rendía su penca
hallaba un bello cebo para cuervos
al encender la llama negra de sus torturadas alas
ocultas detrás del sol