Nommo
Poeta veterano en el portal
Soy un pajarillo.
Me escondo detrás de los membrillos.
Me gusta comer cigarras, saltamontes y grillos.
No tengo mucho discernimiento.
Pero te puedo contar un cuento.
Érase una vez, un poeta, que amaba todas las letras y las cifras.
Buen matemático, dibujaba espirales llenas de belleza.
La proporción áurea, en la espiral de Fibonacci, le hacía idealizar a las mujeres.
En ellas veía a la Madre Naturaleza.
Cierto día, trabó amistad con una princesa que bebía una jarra de cerveza.
Le hizo fotografías sin pedirle permiso.
Y las publicó en una revista del Corazón, que venden junto a la prensa, en los Kioskos.
Este poeta era, también, reportero gráfico.
Un cazador de noticias. Y la dama era novicia, en este club de Ajedrez, o convento mundial humano.
Ella supo, tiempo después, que había sido espiada.
No sólo junto a la cerveza espumante, sino también, mientras sorbía una bola de helado.
Y al entrar en una tienda de pantalones vaqueros.
Y al montar a caballo, por su finca de olivares.
Y al subir a un avión que la llevaría rumbo a las islas Canarias.
Moraleja: Te pillaron in flagranti. Tú haz como yo. Eres un pajarillo. Cuenta un cuento...
No importa si no es un cuento de hadas.
Me escondo detrás de los membrillos.
Me gusta comer cigarras, saltamontes y grillos.
No tengo mucho discernimiento.
Pero te puedo contar un cuento.
Érase una vez, un poeta, que amaba todas las letras y las cifras.
Buen matemático, dibujaba espirales llenas de belleza.
La proporción áurea, en la espiral de Fibonacci, le hacía idealizar a las mujeres.
En ellas veía a la Madre Naturaleza.
Cierto día, trabó amistad con una princesa que bebía una jarra de cerveza.
Le hizo fotografías sin pedirle permiso.
Y las publicó en una revista del Corazón, que venden junto a la prensa, en los Kioskos.
Este poeta era, también, reportero gráfico.
Un cazador de noticias. Y la dama era novicia, en este club de Ajedrez, o convento mundial humano.
Ella supo, tiempo después, que había sido espiada.
No sólo junto a la cerveza espumante, sino también, mientras sorbía una bola de helado.
Y al entrar en una tienda de pantalones vaqueros.
Y al montar a caballo, por su finca de olivares.
Y al subir a un avión que la llevaría rumbo a las islas Canarias.
Moraleja: Te pillaron in flagranti. Tú haz como yo. Eres un pajarillo. Cuenta un cuento...
No importa si no es un cuento de hadas.
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