immortuoss
Poeta recién llegado
Conocí a un pájaro,
de plumaje noble,
y de tacto a terciopelo,
que enjaulado,
entre barrotes de oro,
se enamoró del cielo.
Tenía la mala costumbre,
de ansiar,
que volaba bajo el firmamento,
de un color azul,
tan intenso,
del que tanto se había colgado,
sabiendo que,
solo un colgado,
podría soñar estando despierto.
Con su pico,
recitó melodías zalameras,
a las nubes,
que el aire se llevó,
volando con la brisa mañanera,
volando se quedó.
Probó entonces,
la vocación de poeta,
creando,
el nacimiento,
de un puñado de letras,
que en la ventolina náufrago,
y el pajarraco,
otra vez en su jaula,
solito se quedó.
Pasados los días,
se enfermo de amor,
siendo gorrión no correspondido,
y una noche de eterno frío,
el empíreo lloró.
Viviendo entre,
barrotes dorados,
pereció,
incapaz de volar,
se había olvidado de desplegar,
las alas,
siendo presidario de su propio hogar,
más no deseó,
bailar los vientos,
surcando por la ancha mar.
de plumaje noble,
y de tacto a terciopelo,
que enjaulado,
entre barrotes de oro,
se enamoró del cielo.
Tenía la mala costumbre,
de ansiar,
que volaba bajo el firmamento,
de un color azul,
tan intenso,
del que tanto se había colgado,
sabiendo que,
solo un colgado,
podría soñar estando despierto.
Con su pico,
recitó melodías zalameras,
a las nubes,
que el aire se llevó,
volando con la brisa mañanera,
volando se quedó.
Probó entonces,
la vocación de poeta,
creando,
el nacimiento,
de un puñado de letras,
que en la ventolina náufrago,
y el pajarraco,
otra vez en su jaula,
solito se quedó.
Pasados los días,
se enfermo de amor,
siendo gorrión no correspondido,
y una noche de eterno frío,
el empíreo lloró.
Viviendo entre,
barrotes dorados,
pereció,
incapaz de volar,
se había olvidado de desplegar,
las alas,
siendo presidario de su propio hogar,
más no deseó,
bailar los vientos,
surcando por la ancha mar.
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