Lírico.
Exp..
El paraíso
Ese día de fiesta
en el que te levantas de la cama
para que la vegija
no te explote,
y luego
sin prisa ya
te pegas una ducha calentita,
parsimoniosa y dulce,
para después salir a por café;
sorber la tibia luz
con que diciembre alumbra
los barrios. Y más tarde,
llegar hasta tu casa con ligeras
ganas de cocinar algo sabroso
mientras escuchas música de fondo
y bebes latas de cerveza y piensas
con anticipación harto dichosa
en la siesta del siglo que te espera,
y luego Dios dirá,
pues por la tarde
la vida continua con su alivio,
con su bálsamo amable y relajado
en que lo más urgente
es yacer con un libro
al calor de la paz
más absoluta.
Ese día de fiesta
en el que te levantas de la cama
para que la vegija
no te explote,
y luego
sin prisa ya
te pegas una ducha calentita,
parsimoniosa y dulce,
para después salir a por café;
sorber la tibia luz
con que diciembre alumbra
los barrios. Y más tarde,
llegar hasta tu casa con ligeras
ganas de cocinar algo sabroso
mientras escuchas música de fondo
y bebes latas de cerveza y piensas
con anticipación harto dichosa
en la siesta del siglo que te espera,
y luego Dios dirá,
pues por la tarde
la vida continua con su alivio,
con su bálsamo amable y relajado
en que lo más urgente
es yacer con un libro
al calor de la paz
más absoluta.
Última edición: