Paolo Luna
Poeta adicto al portal
Te invito amada mía,
vayamos a mirar los bulevares,
es hoy tan bello el día
que llena tu mirada de alegría,
y luz le brindarás a esos lugares.
Salgamos de la mano,
que todos puedan ver que estoy contigo,
dirás que soy tu hermano,
que digan que parezco un italiano,
y yo susurraré que soy tu amigo.
Escucho que murmuran
a veces cuando vamos caminando,
y algunos nos censuran;
a dar un veredicto se apresuran,
y juran que un amor se está ocultando.
-¡Qué importa amada mía!- ,
nos gusta ser culpables de rumores,
¿recuerdas que se oía
"runrún" al ingresar en el tranvía?
-¡murmullos de vasallos y señores!-.
Dejémoslos que digan
y muéstrales todita tu belleza,
si quieren que nos sigan,
tu chal y mi sombrero nos abrigan
y ocultos besaré tu boca fresa.
Vallamos despacito,
a pasos pequeñitos por montones,
el sol está exquisito,
el día está brillante y calientito.
-¡Querida! ¡No olvidemos los bastones!-
El agua en la botella,
monedas por si algunas golosinas,
al brazo la doncella,
sombrero para él, sombrilla ella,
las gafas, el bastón y gabardinas.
La vida va de paso,
y al lado van las frescas primaveras,
el tiempo se hace escaso,
disfrutas del camino hacia el ocaso
y más si vas con ella dónde quieras.
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