BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Quería el alma abrirse paso
entre ciénagas desoladoras
que crecían a los márgenes
imprevistos de ciertos lagos.
Quiso el espíritu ensalzarse,
gestar su pálida autoridad, sobre
montículos horribles de piedra
y carne insensata y desobediente.
Quiso el alma enseñorearse, distinguirse,
buscar nuevos predios y nuevos pedestales,
desde donde dominar y dominarse.
No quiso en cambio buscar atalayas
o ineptas sumisiones, no quiso escapar
de su amargo destino, como alma ya
de carne y hueso transformada.
Eligió el camino más difícil, lleno
de esqueletos y fósiles.
©
entre ciénagas desoladoras
que crecían a los márgenes
imprevistos de ciertos lagos.
Quiso el espíritu ensalzarse,
gestar su pálida autoridad, sobre
montículos horribles de piedra
y carne insensata y desobediente.
Quiso el alma enseñorearse, distinguirse,
buscar nuevos predios y nuevos pedestales,
desde donde dominar y dominarse.
No quiso en cambio buscar atalayas
o ineptas sumisiones, no quiso escapar
de su amargo destino, como alma ya
de carne y hueso transformada.
Eligió el camino más difícil, lleno
de esqueletos y fósiles.
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