ANAPLUCHINSKY
Poeta asiduo al portal
En las aguas de aquel lago,
un pato feliz nadaba.
Iba despacio, tranquilo,
de su baño disfrutaba.
De repente vio en la orilla,
que una nutria lo llamaba.
El se hacía el distraído,
para otro lado miraba.
La nutria firme insistía
y con furia le gritaba:
"¡Pato desagradecido,
yo que tanto te amaba,
te fuiste está mañanita,
cuando menos lo esperaba.
Me dejaste muy solita,
cuando te necesitaba!*
El pato avergonzado,
mientras a ella la escuchaba,
se escondió en aquellas aguas
mientras la luna asomaba.
Dicen que se fue con otra,
aunque el cobarde callaba.
La nutria se quedó sola,
sin saber que le pasaba.
un pato feliz nadaba.
Iba despacio, tranquilo,
de su baño disfrutaba.
De repente vio en la orilla,
que una nutria lo llamaba.
El se hacía el distraído,
para otro lado miraba.
La nutria firme insistía
y con furia le gritaba:
"¡Pato desagradecido,
yo que tanto te amaba,
te fuiste está mañanita,
cuando menos lo esperaba.
Me dejaste muy solita,
cuando te necesitaba!*
El pato avergonzado,
mientras a ella la escuchaba,
se escondió en aquellas aguas
mientras la luna asomaba.
Dicen que se fue con otra,
aunque el cobarde callaba.
La nutria se quedó sola,
sin saber que le pasaba.