Darkshade
Poeta adicto al portal
Ya no hay árboles, sino larvas
ocultas
dispersas
omnipresentes.
Insomnes duendes
en las esquinas dormidos:
jugando.
De tu vida
hacen algunas muecas:
sonríen, descansan…
A veces he tenido ganas de las manos cortarles;
no obstante, no me he atrevido.
¿Manos cuáles?,
gritaba el loco desde el orillo.
¡Las guardadas… Maestra!
¡Esas cicatrices que bajo babas esconden!
¡Las que con la cruz cargan!
¡Las de mentira!
¡Las manos de los hijos de Dios!
-se sumó el loco a mi predicación…-
¡Las manos de todos los días!
¡Las manos que ayer mecieron tu cuna!
¡Las manos que, libremente, nos atan!
Allí, luego, aparecieron los duendes
y su destino siendo reclamado por algún semi-dios
-mortales-
sembrador de larvas y tumbas,
disfrazado…
anónimo.
Y entonces te repites al ciento por cien…
Y te das cuenta que siempre has sido tú:
el payaso verde del espejo.
ocultas
dispersas
omnipresentes.
Insomnes duendes
en las esquinas dormidos:
jugando.
De tu vida
hacen algunas muecas:
sonríen, descansan…
A veces he tenido ganas de las manos cortarles;
no obstante, no me he atrevido.
¿Manos cuáles?,
gritaba el loco desde el orillo.
¡Las guardadas… Maestra!
¡Esas cicatrices que bajo babas esconden!
¡Las que con la cruz cargan!
¡Las de mentira!
¡Las manos de los hijos de Dios!
-se sumó el loco a mi predicación…-
¡Las manos de todos los días!
¡Las manos que ayer mecieron tu cuna!
(A dos voces: )
¡Las manos que, libremente, nos atan!
Allí, luego, aparecieron los duendes
y su destino siendo reclamado por algún semi-dios
-mortales-
sembrador de larvas y tumbas,
disfrazado…
anónimo.
Y entonces te repites al ciento por cien…
Y te das cuenta que siempre has sido tú:
el payaso verde del espejo.
::
hmy:::
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