Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Dejé tu cuerpo borracho de huellas,
tu boca, fecundada por mis besos,
preñada tu alma, abortadas las penas
reptaba mi cariño entre desvelos.
En diásporas febriles van los tiempos
derramándose en piel que arde salobre,
prófugos de pasiones y de sueños
en la tintura opaca de la noche.
Ralentizo mis caricias y ensamblo
al iris de la luna mis anhelos,
la avidez de tu sed ya no comparto
si no duerme sus rayos el lucero.
La geoda de mis manos te guarda
suspiros, arrebato y mil latidos
y en la elipse que espera la alborada
se licuan extasiados los sentidos.
Al envés de mi suerte yo le ruego
que trampee las reglas del destino
anillando mi estrella con tu cielo
que aunque fugaz, ¡eterno sea el brillo!
El trébol que deshojo en las pestañas
son falanges de pétalos ungidos
en la cruz vertebrada de tu espalda
pago alegre el pecado cometido.
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