MarcosR
Poeta que considera el portal su segunda casa
Esperando encontrarme,
en esta soledad
que me encuentra esperando.
Cada noche.
El pecho al sur
y el alma blanda,
libre, cabalgando.
Un líquido universo
a los pies de la noche.
Porque es otra la noche,
más profunda y más íntima,
al dorso del telón de las ciudades.
Desenfundando un sueño.
Ya sólo queda un salto.
Son los últimos días.
Ya es hora del hallazgo
o de la hoguera.
Después la primavera
se hará viento,
otra vez,
y la ofrenda de Abel,
nuevamente,
será la consentida.
Aunque a muchos les pese
el hambre de caricias
al que se condenaron.
Aunque a muchos les pese.
Ahora desde estas conocidas
barrancas orientales.
Miro tu cielo y digo:
Yo nací en el Rio de la Plata.
Y en ese justo día
que el infinito trama
para mi silencio,
en sus dulces entrañas
encontrarán descanso,
los exhaustos paisajes
que pesan en mi aliento.
en esta soledad
que me encuentra esperando.
Cada noche.
El pecho al sur
y el alma blanda,
libre, cabalgando.
Un líquido universo
a los pies de la noche.
Porque es otra la noche,
más profunda y más íntima,
al dorso del telón de las ciudades.
Desenfundando un sueño.
Ya sólo queda un salto.
Son los últimos días.
Ya es hora del hallazgo
o de la hoguera.
Después la primavera
se hará viento,
otra vez,
y la ofrenda de Abel,
nuevamente,
será la consentida.
Aunque a muchos les pese
el hambre de caricias
al que se condenaron.
Aunque a muchos les pese.
Ahora desde estas conocidas
barrancas orientales.
Miro tu cielo y digo:
Yo nací en el Rio de la Plata.
Y en ese justo día
que el infinito trama
para mi silencio,
en sus dulces entrañas
encontrarán descanso,
los exhaustos paisajes
que pesan en mi aliento.
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