La Corporación
Poeta veterano
desde el Evaristo Corumelo,
El águila tricéfala, oculta entre las arenas, oyó la llamada del niño estafado ¡Santo Tomás y sus demonios! Pero como era de noche, en luna y crianza, salió más allá de los tiempos -en un mar de las tres y media-; se mostró desnuda:
- Eres el Padre porque tienes un pene sabor a trufa.
Una incontenible erección de sus pezones la condujo a copular varios inviernos entre las algas, hasta quedar preñada del eco de Vulcano y nació el Hijo que se zambulló en mareas de lava
y estirpe de forjadores.
Sublimó sus manos en amapolas sin memoria: Paul Celan son tus lágrimas: he aquí el Espíritu,
esa parte triangulada del hombre, del mono o como quiera llamarse el fin de nuestros días.
elPrior
El águila tricéfala, oculta entre las arenas, oyó la llamada del niño estafado ¡Santo Tomás y sus demonios! Pero como era de noche, en luna y crianza, salió más allá de los tiempos -en un mar de las tres y media-; se mostró desnuda:
- Eres el Padre porque tienes un pene sabor a trufa.
Una incontenible erección de sus pezones la condujo a copular varios inviernos entre las algas, hasta quedar preñada del eco de Vulcano y nació el Hijo que se zambulló en mareas de lava
y estirpe de forjadores.
Sublimó sus manos en amapolas sin memoria: Paul Celan son tus lágrimas: he aquí el Espíritu,
esa parte triangulada del hombre, del mono o como quiera llamarse el fin de nuestros días.
elPrior
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