danie
solo un pensamiento...
Tres trompadas y un gancho izquierdo
en el mentón
me dejaron en menos de un minuto
fuera del ring.
―¡Chico, tú no sabes mantener la guardia! ―me decía siempre
mi viejo entrenador.
―¡No sabes y nunca aprenderás! ―continuaba
para luego escupir en su balde
y desviar la mirada, de mis ojos, con fiasco.
Hoy, dos imprevistas palabras
me dejan KO
frente a los ojos del cura y su cita nupcial.
Un claro y rotundo: ¡No acepto!
Y unos minutos de desconcertante silencio
me dejan pensando en las viejas palabras
de aquel entrenador.
―Imperiosamente,
tengo que aprender a mantener la guardia,
si no quiero más nocauts.
en el mentón
me dejaron en menos de un minuto
fuera del ring.
―¡Chico, tú no sabes mantener la guardia! ―me decía siempre
mi viejo entrenador.
―¡No sabes y nunca aprenderás! ―continuaba
para luego escupir en su balde
y desviar la mirada, de mis ojos, con fiasco.
Hoy, dos imprevistas palabras
me dejan KO
frente a los ojos del cura y su cita nupcial.
Un claro y rotundo: ¡No acepto!
Y unos minutos de desconcertante silencio
me dejan pensando en las viejas palabras
de aquel entrenador.
―Imperiosamente,
tengo que aprender a mantener la guardia,
si no quiero más nocauts.