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El Peregrino

VicenteMoret

Moder. Biblioteca P. Clásica.Cronista del Tamboura
Miembro del equipo
Moderadores
EL PEREGRINO

Comienza en Los Pirineos
su Camino de Santiago
con la mochila cargada
e ilusión de pocos años.
Cuando llega a Roncesvalles
el día señala ocaso
a pesar de que salía
por la mañana temprano.
Busca albergue de acogida
y se acuesta en el camastro
donde duerme la jornada
de aquel Camino dorado.
Se despierta con los trinos
armoniosos de un canario
mientras la luna le brinda
sus estertores de estaño.
Irrumpe la luz del sol
poniéndolo todo blanco,
y el muchachito prosigue
su Camino de Santiago.
Ya está en Tierras de Navarra
donde los ríos son bravos
y las fronterizas cumbres
se van convirtiendo en prados.
Adentrándose en La Rioja
el Ebro le sale al paso
y pronto llega a Logroño,
caminito caminando.
En Nájera y Navarrete
las gentes son oro en paño,
amables y cariñosas,
de las que estrechan la mano
y miran de frente al rostro
del Peregrino esforzado.
La Castilla Medieval
y sus amarillos campos
colman de Historia al Camino
y de aventura al muchacho.
Muy largas son las etapas,
y los árboles escasos
no apagan las inclemencias
de ese sol que quema tanto.
Sus pies huelen a fatiga,
en sus plantas solo hay callos
pero sigue su Camino,
su Camino de Santiago.
Y de Burgos a Palencia,
por senderos de guijarros,
sus pies demandan piedad
y sus ojos manan llantos.
Ya son más de quince días
y le quedan otros tantos
por ese Camino intenso
que recorre solitario.
Y cuando llega a León,
por el Hostal de San Marcos,
recuerda que no hace mucho
allí sirvió de soldado.
Falta poco para El Bierzo,
lleva rotos los zapatos
y su tez de Peregrino
luce de color tabaco.
Subiendo por El Cebreiro
a Galicia está llegando.
¡Qué poco le falta ya
para dar su abrazo al Santo!
Y llegando a la ciudad,
atravesando San Lázaro,
reconoce las dos torres
que se yerguen como dardos.
¡Treinta días le costaban
su Camino de Santiago!

--..--

Chu
 
Digamos que el escenario sirve de telar para engalanar todo el trayecto de ese peregrino. El sujeto, en su trayecto, pesado pero placentero, va como mostrándonos cada elemento gradualmente, formando el contexto en el momento que transcurre. Como ya dije, es fatigoso cada paso de ese itinerario, pero de alguna manera complace. Por alguna razón, el peregrino, intenta cumplir una obligación o un deber, o simplemente, desea conocer un lugar específico.
 
EL PEREGRINO

Comienza en Los Pirineos
su Camino de Santiago
con la mochila cargada
e ilusión de pocos años.
Cuando llega a Roncesvalles
el día señala ocaso
a pesar de que salía
por la mañana temprano.
Busca albergue de acogida
y se acuesta en el camastro
donde duerme la jornada
de aquel Camino dorado.
Se despierta con los trinos
armoniosos de un canario
mientras la luna le brinda
sus estertores de estaño.
Irrumpe la luz del sol
poniéndolo todo blanco,
y el muchachito prosigue
su Camino de Santiago.
Ya está en Tierras de Navarra
donde los ríos son bravos
y las fronterizas cumbres
se van convirtiendo en prados.
Adentrándose en La Rioja
el Ebro le sale al paso
y pronto llega a Logroño,
caminito caminando.
En Nájera y Navarrete
las gentes son oro en paño,
amables y cariñosas,
de las que estrechan la mano
y miran de frente al rostro
del Peregrino esforzado.
La Castilla Medieval
y sus amarillos campos
colman de Historia al Camino
y de aventura al muchacho.
Muy largas son las etapas,
y los árboles escasos
no apagan las inclemencias
de ese sol que quema tanto.
Sus pies huelen a fatiga,
en sus plantas solo hay callos
pero sigue su Camino,
su Camino de Santiago.
Y de Burgos a Palencia,
por senderos de guijarros,
sus pies demandan piedad
y sus ojos manan llantos.
Ya son más de quince días
y le quedan otros tantos
por ese Camino intenso
que recorre solitario.
Y cuando llega a León,
por el Hostal de San Marcos,
recuerda que no hace mucho
allí sirvió de soldado.
Falta poco para El Bierzo,
lleva rotos los zapatos
y su tez de Peregrino
luce de color tabaco.
Subiendo por El Cebreiro
a Galicia está llegando.
¡Qué poco le falta ya
para dar su abrazo al Santo!
Y llegando a la ciudad,
atravesando San Lázaro,
reconoce las dos torres
que se yerguen como dardos.
¡Treinta días le costaban
su Camino de Santiago!

--..--

Chu
Que gran periplo enpezar cerca de Roncesvalles donde el bueno de Roldán...
Digno de admiración es el que hace tan largo recorrido y más los que surcan el sendero desde Alemania y paises más alejados.
Yo que he hido tres veces por el camino portugués me resultó más fácil. Claro que solo vivo a ochenta kilómetros de Santiago.
Se nota que lo has mamado pues sino como darías tantos detalles.
Una gran composición larga como el camino que describe.
Un fraternal abrazo y que el campo de la estrella te conceda lo que buscas.
Castro.
 
Excelente romance nos compartes, amigo Chu, relatando el peregrinaje del esforzado peregrino capaz de andar en solo treinta días tan largo y fatigoso camino.

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Digamos que el escenario sirve de telar para engalanar todo el trayecto de ese peregrino. El sujeto, en su trayecto, pesado pero placentero, va como mostrándonos cada elemento gradualmente, formando el contexto en el momento que transcurre. Como ya dije, es fatigoso cada paso de ese itinerario, pero de alguna manera complace. Por alguna razón, el peregrino, intenta cumplir una obligación o un deber, o simplemente, desea conocer un lugar específico.

Como siempre, amigo mío, un acertado análisis enmarcado en un bello comentario. Un abrazo. Chu.
 
Que gran periplo enpezar cerca de Roncesvalles donde el bueno de Roldán...
Digno de admiración es el que hace tan largo recorrido y más los que surcan el sendero desde Alemania y paises más alejados.
Yo que he hido tres veces por el camino portugués me resultó más fácil. Claro que solo vivo a ochenta kilómetros de Santiago.
Se nota que lo has mamado pues sino como darías tantos detalles.
Una gran composición larga como el camino que describe.
Un fraternal abrazo y que el campo de la estrella te conceda lo que buscas.
Castro.

Gracias dobles, amigo Castro. Un fuerte abrazo. Chu.
 
Excelente romance nos compartes, amigo Chu, relatando el peregrinaje del esforzado peregrino capaz de andar en solo treinta días tan largo y fatigoso camino.

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Gracias, Maramín... lo hice tres veces. La primera 750 Km desde St Jean Pied de Port. Fue una maravilla. Un fuerte abrazo. Chu.
 
EL PEREGRINO

Comienza en Los Pirineos
su Camino de Santiago
con la mochila cargada
e ilusión de pocos años.
Cuando llega a Roncesvalles
el día señala ocaso
a pesar de que salía
por la mañana temprano.
Busca albergue de acogida
y se acuesta en el camastro
donde duerme la jornada
de aquel Camino dorado.
Se despierta con los trinos
armoniosos de un canario
mientras la luna le brinda
sus estertores de estaño.
Irrumpe la luz del sol
poniéndolo todo blanco,
y el muchachito prosigue
su Camino de Santiago.
Ya está en Tierras de Navarra
donde los ríos son bravos
y las fronterizas cumbres
se van convirtiendo en prados.
Adentrándose en La Rioja
el Ebro le sale al paso
y pronto llega a Logroño,
caminito caminando.
En Nájera y Navarrete
las gentes son oro en paño,
amables y cariñosas,
de las que estrechan la mano
y miran de frente al rostro
del Peregrino esforzado.
La Castilla Medieval
y sus amarillos campos
colman de Historia al Camino
y de aventura al muchacho.
Muy largas son las etapas,
y los árboles escasos
no apagan las inclemencias
de ese sol que quema tanto.
Sus pies huelen a fatiga,
en sus plantas solo hay callos
pero sigue su Camino,
su Camino de Santiago.
Y de Burgos a Palencia,
por senderos de guijarros,
sus pies demandan piedad
y sus ojos manan llantos.
Ya son más de quince días
y le quedan otros tantos
por ese Camino intenso
que recorre solitario.
Y cuando llega a León,
por el Hostal de San Marcos,
recuerda que no hace mucho
allí sirvió de soldado.
Falta poco para El Bierzo,
lleva rotos los zapatos
y su tez de Peregrino
luce de color tabaco.
Subiendo por El Cebreiro
a Galicia está llegando.
¡Qué poco le falta ya
para dar su abrazo al Santo!
Y llegando a la ciudad,
atravesando San Lázaro,
reconoce las dos torres
que se yerguen como dardos.
¡Treinta días le costaban
su Camino de Santiago!

--..--

Chu
Haciendo mi camino, te deseo,
que sigas tan ligero, peregrino,
que elijas cada cruce con buen tino
y abraces Santiago. Amigo mío.
 

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