E.Fdez.Castro
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mi gran amigo se queda,
por la retina, tan ciego
que no mira ni un borrego
a un paso en la vereda.
Por la calle y arboleda
lo llevo con la cadena,
que me transmite gran pena;
mas él por mí va tirando
y me lleva remolcando
hacia la cumbre serena.
Por allí nos encontramos,
cinegéticos olores
él y yo con altas flores
que no están en los ramos
de las casas donde entramos.
Todos los rastros oliendo
y si cuadra, persiguiendo
los conejos y alimañas
y yo sigo mis campañas
de a las hadas aburriendo.
Cuando estamos en la herencia
me sigue aunque me esconda;
será que mi piel hedionda
tendrá del jabón ausencia
y lo ve por providencia.
Sea día, sea noche,
su amistad con derroche
no la deja de aplicar
y cuando conmigo, al dar,
la derrocha a trochemoche.
Como yo un palo llevo
para poder defenderme,
mucha gente suele verme
como tal ciego longevo;
mas la masa y de nuevo
por visión tienen tal yerro,
cuando nos mira en el cerro:
porque yo soy lazarillo
y me viene como anillo
lo de ser rastrero perro