Lírico.
Exp..
El perro
Cuidado con el perro porque ataca,
con turmas lo alimento, y tiene hambre;
este bicho mastica el grueso alambre
de espino con que cerco mi barraca.
Sin término es el odio que machaca
sus ganas de morder, hasta el calambre;
no lo provoques más, o eres fiambre
si te empeñas en darle la matraca.
Dogo guardián que muerde de su dueño
la mano ensangrentada, y nunca pudo
ser otro can normal, desde pequeño.
Yo lo conozco y sé cómo su crudo
impulso por el mal se ha vuelto un sueño:
sueño vil de un dolor morrocotudo.
Cuidado con el perro porque ataca,
con turmas lo alimento, y tiene hambre;
este bicho mastica el grueso alambre
de espino con que cerco mi barraca.
Sin término es el odio que machaca
sus ganas de morder, hasta el calambre;
no lo provoques más, o eres fiambre
si te empeñas en darle la matraca.
Dogo guardián que muerde de su dueño
la mano ensangrentada, y nunca pudo
ser otro can normal, desde pequeño.
Yo lo conozco y sé cómo su crudo
impulso por el mal se ha vuelto un sueño:
sueño vil de un dolor morrocotudo.
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