• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

El pirata y el hombre miserable

alexep21

Poeta recién llegado
EL PIRATA Y EL HOMBRE MISERABLE
Por: alexep21

Era de día, navegaba en silencio
en las inmediaciones del traicionero mar,
yo y un puñado de hombres sin aprecio
llevábamos un cargamento indigno de robar.

Solo yo, el mar y mi vida entera
había sido tan rico y tan miserable
las tierras, las joyas y las mujeres de primera,
pero los vicios y secretos me hicieron deplorable.

Mi vida no tenía sentido de seguir,
compré un boleto a la perdición oscura
subí al primer barco con el destino a morir
obligado a navegar en aquella parte insegura.

Había una franja difícil de superar
donde los piratas solían robar y asesinar
todos los barcos en ella podían entrar
pero ningún hombre vivo iba a regresar.

De repente el sol cansado se esconde
en el horizonte el mar se vuelve dorado
del barco, una a una cada vela se enciende
y viendo el cielo, con las estrellas quedé azorado.

Ya llevaba una semana y algunos días
y cada vez más nos acercábamos al peligro
los tripulantes le rezaban a su Mesías
yo los acompañaba mientras emigro.

De pronto, las nubes grises aparecieron
y varios barcos se hicieron presentes
con varias banderas piratas se distinguieron
la tripulación se preparó hasta los dientes.

Todos corrían en el barco hasta la borda
unos se lanzaban para salvar su vida desesperados
otros peleaban sin poder diezmar a la horda
aquellos murieron como perros desamparados.

Aquella noche todos murieron rápidamente
unos murieron ahogados y otros peleando
yo estaba en mi cuarto esperando tranquilamente
morir sin estar por mi vida suplicando.

De repente oí los pasos de unos hombres
y miré a la puerta caerse despedazada
pues era su víctima y sin saber sus nombres
mi muerte esperaba como la tranquilidad anhelada.

Sin embargo todos formaron una hilera
desde el fondo salió el capitán de los piratas
este hombre era auténticamente una fiera
tenía en su ropa mucha sangre hecha cataratas.

“Tú no has salido a tratar de salvarte”
me señaló con la espada en mi pecho
“¿Crees que soy capaz de perdonarte?,
párate pobre hombre maltrecho”.

“Yo he venido exclusivamente a morir”
le respondí con una paz increíble
“porque quiero parar de vivir y sufrir”
a lo que él me respondió de manera imposible.

“Ja, pobre marinero no vales la pena,
yo mato a los hombres con un legado,
y sus pobres esperanzas las sirvo de cena
pero tú has muerto antes de haberte embarcado”.

“¿Y porqué he de vivir sí lo tuve todo
pero nunca pude alcanzar toda mi felicidad? ,
Dios lo sabe y lo quiso de algún modo,
y prefiero esto que vagar en la oscuridad”.

El pirata me respondió con más cordialidad
“Ja, tu estado es solo pura y absoluta vanidad.
Has pensado solo en tu idea de la felicidad
sin ver siquiera las obras de tu Dios por curiosidad”.

A lo que respondí con toda mi rebeldía:
“Pero Dios no ha hecho nada en mi favor
y mi vida la he hecho con mucha osadía,
porque en este mundo no se ama con fervor”.

“Ja, los cielos, las nubes y la tierra,
el viento, el mar y hasta las estrellas
son regalos a todos, hasta a los que destierra,
sin tomar en cuenta sus bullas y querellas”.

“Tú vida está casi perdida y olvidada,
ve y encuentra la riqueza buscada
y sí te vuelvo a ver con tu alma ensuciada,
Te tomaré en una muerte tan anunciada”.

El capitán pirata me había perdonado,
me soltó en medio del mar relajado,
y en una playa me habían encontrado
por la piedad de un demonio acongojado.

Me había quedado tres días naufragando
y en la playa me habían rescatado,
los pisos de una casa me quedé fregando
como pago a aquel hombre de cabello dorado.

Me fui de la playa a encontrar mi sentido,
siempre recordando a aquel pirata piadoso
y tratar de olvidar todo lo sufrido,
limpiando de mi alma todo lo mugroso.

Partí a buscar la felicidad, y encontré dolor,
cuando acepté el dolor, encontré alegrías,
cuando fui alegre, supe lo que es el amor,
con el amor tuve felicidad en todos mis días.

Y me hallé en el mismo lugar donde empecé,
aprendí a ver mi vida de nuevo florecer
y a recuperar la metas que me tracé,
recuperando fuerzas con cada atardecer.


Para mi compañero Erick:

Dios lo sabe todo pero siempre nos da la libertad de escoger nuestro camino, y aunque él sabe cómo vamos a acabar, nunca nos va a dejar solos.
 
Mensaje borrado, los usuarios no pueden auto-citarse, auto-comentarse ni subir de cualquier otra forma por sí mismo su propio tema, ha de esperar a recibir "contestaciones" de otros usuarios para poder responder y subir así su tema.

HaDa21 Moderadora de místicos
EQUIPO DE MODERACIÓN
 
Ayuda Usuarios

You haven't joined any salas.

You haven't joined any salas.
Atrás
Arriba