Mary C. López
Una mujer de líneas y procesos.
El placer de escribir.
Hoy estoy un tanto mal, pero aún sonrío, he leído un poema de un argentino , no diré nombres para no molestar, pero me he reído mucho y conste que no estaba en el foro con ese propósito; estaba posteado en melancólicos (debo andar algo volátil, para reírme de cosas tristes), en realidad me he reído por algunas expresiones que se dicen diferente a mi país y se escuchan chistosas; me quede pensando cuantos argentinos se estarán riendo de nuestras expresiones, porque mis coterráneos usan algunas veces jergas que hasta a mi me generan risa algunas veces, y otras veces me dan pena ajena (pena ajena *cuando alguien hace algo mal y me provoca pena su hacer a mi), en fin esto del lenguaje tiene una diversidad tremenda, pero dentro de todo digo que lindo que tenemos la capacidad de dialogar a viva voz y comunicarnos con tanta gente, a la vez que poseemos el poder de cerrar la boquita de manera prudente, eso es muy bueno, como bueno también resulta el podernos comunicar de esta manera escrita, contar de todo aquello que no necesariamente es interesante a todos, pero a nosotros, como gente que nos gusta escribir (a la mayoría más que leer), nos abre la posibilidad de hablar con vocabularios ricos, exquisitos, abundantes unidos a miles de ritmos, con formas, con estructuras, en géneros, etc… resulta realmente satisfactorio expresarnos así.
Como escritores adoramos ser leídos, otros van más allá tras el reconocimiento y se vale, pero algunos se frustran cuando específicamente escriben pensando en un premio, en ser un muro dentro de lo que escribe, entonces lo que se amaba hacer en libertad, se vuelve un bulto duro de cargar, porque el deleite se vuelve obligación con ciertos requerimientos que exigen quienes “tienen el poder de valorar tu trabajo”.
Y no digo q sea malo recibir premios o reconocimientos, lo malo creo es estar escribiendo con el deseo constante de alcanzar un premio, se pierde la magia, el sentido de mimarte escribiendo lo que quieres y te gusta, se tropieza a cada escrito con la pregunta ¿realmente no sirvo para esto? Algunos caen en la autocritica diaria y se desvalorizan a sí mismos, dejando de ser escritores amantes de su arte para volverse críticos implacables consigo mismos y pierden la alegría de escribir y viven el calvario diario de pensar que cada escrito si no recibió un elogio o comentario lindo, si no tiene estrellas, si no es leído por tantos poetas (aunque tenga mil lecturas de usuarios externos) entonces su obra no es buena; tristemente se olvidan de la verdadera esencia del porque estamos escribiendo… escribir porque somos seres que vibramos con las letras, las ideas, el sentir (entes sensibles y creativos) todo lo que nos conforma y nos hace ser generadores de emociones mil.
La valía de un poema o una buena poesía está fuertemente vinculada a tu fe en ti mismo, en apreciar y creer en lo que haces, sentir que te satisface, que te sientes complacido con lo que compartes después.
Agrádate a ti mismo primero poeta, siente tus letras al leerlas como si fueran ajenas y ahí sabrás si son de tu gusto o no, si algo no te termina de complacer en lo que haces, vuélvelo hacer, tomate tiempo, siente tus poemas, lee con placer lo que haces y descubrirás que el mayor premio y recompensa que puede recibir lo que haces es tu propio reconocimiento…
Los poemas que no me han complacido están en un cajón en espera de mi paciencia y mi fe , para reivindicarlos y un día no esperado salir a luz; los poemas que ya están ahí en espera que los leas, a mi me han complacido de sobremanera, por eso han alcanzado a mostrarse al exterior y si logran despertar emociones en alguien más … eso para mí, solo es un extra no esperado, que aumenta mi fe en ese escrito que yo he visualizado como poesía valiosa.
Me llena escribir, me siento plena, adoro compartir lo que escribo, sin falsas esperas, escribo por el placer de hacerlo…. Y en ese placer es difícil que alguna vez me sienta frustrada… Sentimientos corren por mis venas y se deslizan a través de la inquietud de mi lapicera, no puedo contenerlos, ahí están listos para ser mostrados ¿Quién los leerá? No sé, ni lo cuestiono, ya no me toca a mi forzar lecturas, ni pedir cosas especiales para ellos… Se harán más grandes solos de poco a poco.
Mary C. López
27.04.2011/5:14/Méx
*Conversando contigo.
Hoy estoy un tanto mal, pero aún sonrío, he leído un poema de un argentino , no diré nombres para no molestar, pero me he reído mucho y conste que no estaba en el foro con ese propósito; estaba posteado en melancólicos (debo andar algo volátil, para reírme de cosas tristes), en realidad me he reído por algunas expresiones que se dicen diferente a mi país y se escuchan chistosas; me quede pensando cuantos argentinos se estarán riendo de nuestras expresiones, porque mis coterráneos usan algunas veces jergas que hasta a mi me generan risa algunas veces, y otras veces me dan pena ajena (pena ajena *cuando alguien hace algo mal y me provoca pena su hacer a mi), en fin esto del lenguaje tiene una diversidad tremenda, pero dentro de todo digo que lindo que tenemos la capacidad de dialogar a viva voz y comunicarnos con tanta gente, a la vez que poseemos el poder de cerrar la boquita de manera prudente, eso es muy bueno, como bueno también resulta el podernos comunicar de esta manera escrita, contar de todo aquello que no necesariamente es interesante a todos, pero a nosotros, como gente que nos gusta escribir (a la mayoría más que leer), nos abre la posibilidad de hablar con vocabularios ricos, exquisitos, abundantes unidos a miles de ritmos, con formas, con estructuras, en géneros, etc… resulta realmente satisfactorio expresarnos así.
Como escritores adoramos ser leídos, otros van más allá tras el reconocimiento y se vale, pero algunos se frustran cuando específicamente escriben pensando en un premio, en ser un muro dentro de lo que escribe, entonces lo que se amaba hacer en libertad, se vuelve un bulto duro de cargar, porque el deleite se vuelve obligación con ciertos requerimientos que exigen quienes “tienen el poder de valorar tu trabajo”.
Y no digo q sea malo recibir premios o reconocimientos, lo malo creo es estar escribiendo con el deseo constante de alcanzar un premio, se pierde la magia, el sentido de mimarte escribiendo lo que quieres y te gusta, se tropieza a cada escrito con la pregunta ¿realmente no sirvo para esto? Algunos caen en la autocritica diaria y se desvalorizan a sí mismos, dejando de ser escritores amantes de su arte para volverse críticos implacables consigo mismos y pierden la alegría de escribir y viven el calvario diario de pensar que cada escrito si no recibió un elogio o comentario lindo, si no tiene estrellas, si no es leído por tantos poetas (aunque tenga mil lecturas de usuarios externos) entonces su obra no es buena; tristemente se olvidan de la verdadera esencia del porque estamos escribiendo… escribir porque somos seres que vibramos con las letras, las ideas, el sentir (entes sensibles y creativos) todo lo que nos conforma y nos hace ser generadores de emociones mil.
La valía de un poema o una buena poesía está fuertemente vinculada a tu fe en ti mismo, en apreciar y creer en lo que haces, sentir que te satisface, que te sientes complacido con lo que compartes después.
Agrádate a ti mismo primero poeta, siente tus letras al leerlas como si fueran ajenas y ahí sabrás si son de tu gusto o no, si algo no te termina de complacer en lo que haces, vuélvelo hacer, tomate tiempo, siente tus poemas, lee con placer lo que haces y descubrirás que el mayor premio y recompensa que puede recibir lo que haces es tu propio reconocimiento…
Los poemas que no me han complacido están en un cajón en espera de mi paciencia y mi fe , para reivindicarlos y un día no esperado salir a luz; los poemas que ya están ahí en espera que los leas, a mi me han complacido de sobremanera, por eso han alcanzado a mostrarse al exterior y si logran despertar emociones en alguien más … eso para mí, solo es un extra no esperado, que aumenta mi fe en ese escrito que yo he visualizado como poesía valiosa.
Me llena escribir, me siento plena, adoro compartir lo que escribo, sin falsas esperas, escribo por el placer de hacerlo…. Y en ese placer es difícil que alguna vez me sienta frustrada… Sentimientos corren por mis venas y se deslizan a través de la inquietud de mi lapicera, no puedo contenerlos, ahí están listos para ser mostrados ¿Quién los leerá? No sé, ni lo cuestiono, ya no me toca a mi forzar lecturas, ni pedir cosas especiales para ellos… Se harán más grandes solos de poco a poco.
Mary C. López
27.04.2011/5:14/Méx
*Conversando contigo.
Última edición: