tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
El fuego intentará atrapar nuestro propio destino, no hay que mirar a nuestras espaldas, podrían estar demasiado cerca y, entonces, entraríamos en pánico.
El silencio está de nuestro lado.
La noche se acerca y hace frío.
El aire se ha vuelto dulce, sufriremos el sabor de una sustancia que nos desmembraría de inmediato. Es preciso seguir corriendo y encontrar un refugio.
Se vicia mi mente y los ojos lagrimean intensamente, mis piernas comienzan a sentirse calientes, hirvientes es que el piso esta poniéndose blando y rojo.
Esto no parece ser otra pesadilla.
Tu cara se deforma y explota, la gente se suicida o se auto flagela.
Su invisible amorfidad los oculta entre la niebla.
Están hambrientos, solo vienen a comernos.
Ya no somos el último eslabón en la cadena alimenticia, ahora somos una presa más.
Importa poco lo que hagamos, nada los detendrá.
No vienen por nuestra agua, ni por el gas, ni el petróleo; llegan desde muy lejos, por nuestra carne, he escuchado en algún lugar, que somos su plato preferido.
El silencio está de nuestro lado.
La noche se acerca y hace frío.
El aire se ha vuelto dulce, sufriremos el sabor de una sustancia que nos desmembraría de inmediato. Es preciso seguir corriendo y encontrar un refugio.
Se vicia mi mente y los ojos lagrimean intensamente, mis piernas comienzan a sentirse calientes, hirvientes es que el piso esta poniéndose blando y rojo.
Esto no parece ser otra pesadilla.
Tu cara se deforma y explota, la gente se suicida o se auto flagela.
Su invisible amorfidad los oculta entre la niebla.
Están hambrientos, solo vienen a comernos.
Ya no somos el último eslabón en la cadena alimenticia, ahora somos una presa más.
Importa poco lo que hagamos, nada los detendrá.
No vienen por nuestra agua, ni por el gas, ni el petróleo; llegan desde muy lejos, por nuestra carne, he escuchado en algún lugar, que somos su plato preferido.