Podría hablar de tus besos.
Cuando enmudeces mis palabras
en callada manera, y me hablas,
de la algarabía de tus hemisferios
como campos de ferias;
del sabor a fruta fresca
de tu aromática boca.
Podría nombrar aquel primero,
pero sabes que no lo recuerdo
y no lo nombro por vergüenza,
ya que llegó envuelto en papel fresa,
aquella tarde que aún fumaba
para esconder mi nerviosismo.
Podría nombrar tus besos
esta mañana.
Alguna vez han dicho
que si existiera otra luna,
después de esta luna.
Seguirían amando y no bastaría,
pero ante el cielo de tu boca
conquistar el silencio,
es un espacio abierto a la luz del alma
un latido que busca tu pecho,
entre el vuelo de mis labios camino al beso.
Antes que acabe esta angustia
con toda mi alegría,
antes que expire el aroma
de haber recibido uno hace un instante;
con la voz que no disimula el temblor
de mis delirantes labios,
solo me atrevo a decirte:
Que ya siento la imperiosa necesidad
de volver a besarte.