Maroc
Alberto
Subiendo en el camino cada día,
tapado entre lo obscuro del poniente,
fijaba lo distinto de la gente
a lo más ancho y largo de su ría.
Saliendo entre el rumor de un mediodía,
fijado a lo perdido del presente
que lleva cegadora la corriente
de todo lo que vale y le valía.
Era un amanecer en que subía
despacio como el alma de un doliente,
el pobre por tener sólo tenía
el alma que camina solamente,
y así como alimento se sentía
un sol en aquel mundo diferente.
tapado entre lo obscuro del poniente,
fijaba lo distinto de la gente
a lo más ancho y largo de su ría.
Saliendo entre el rumor de un mediodía,
fijado a lo perdido del presente
que lleva cegadora la corriente
de todo lo que vale y le valía.
Era un amanecer en que subía
despacio como el alma de un doliente,
el pobre por tener sólo tenía
el alma que camina solamente,
y así como alimento se sentía
un sol en aquel mundo diferente.
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