RogelioRojas
Poeta recién llegado
Tu respiración se acelera,
puedes oír la marcha de Marte
en los látidos de tu corazón,
ese corazón rojo y vivo
que explota como volcán.
No sabes que sucede,
tus pupilas se dilatan,
como la marea a Ita,
tu piel se hiela y
forma cientos de icebergs.
Tu cabeza da mil vueltas
como si fuera la Tierra
al rededor del Sol,
pero no sabes alrededor de que giras
como cuando andas a media noche.
Sientes una brisa, suave y delicada,
acariciarte el rostro,
para que, de un momento,
sorpresivamente, te pegue el
aire del desierto.
¿Sabes quien eres?
¿sabes a donde vas?
De repente sientes el
impulso embriagador,
propio de Dionisio.
Es entonces que te das cuenta
estás irremediablemente,
enamorado,
pero no de manera convencional,
no, estás enamorado de una idea,
la idea del "podría ser".
puedes oír la marcha de Marte
en los látidos de tu corazón,
ese corazón rojo y vivo
que explota como volcán.
No sabes que sucede,
tus pupilas se dilatan,
como la marea a Ita,
tu piel se hiela y
forma cientos de icebergs.
Tu cabeza da mil vueltas
como si fuera la Tierra
al rededor del Sol,
pero no sabes alrededor de que giras
como cuando andas a media noche.
Sientes una brisa, suave y delicada,
acariciarte el rostro,
para que, de un momento,
sorpresivamente, te pegue el
aire del desierto.
¿Sabes quien eres?
¿sabes a donde vas?
De repente sientes el
impulso embriagador,
propio de Dionisio.
Es entonces que te das cuenta
estás irremediablemente,
enamorado,
pero no de manera convencional,
no, estás enamorado de una idea,
la idea del "podría ser".