jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
tengo problemas para escribir este maldito poema:
serios problemas, mejor lo digo de una vez
el maldito poema, sencillamente, no tiene ya
el mismo aspecto que tenía ayer por la noche
anoche
oh, anoche
debo decir que ayer en la noche yo estaba borracho
bastante borracho
y aquella negra estaba conmigo
qué culo
no hay nada en esta pendeja vida comparable
a estar borracho cuando tienes a tu lado
el culo de una negra que esta más borracha que tú,
y que a cada 2 o 3 tragos que se toma
va y te pone el culo en la cara para que vuelva
a reavivarse en tu interior la desfalleciente
llama del amor por la vida
así que allí estaba yo, acompañado por aquella negra
que me restregaba el culo en la cara
y entonces fue cuando pasó
en ese momento se me ocurrió
de la nada
el maldito poema
el grandioso poema que durante años
había estado esperando que terminara de brotar por fin
de las fétidas profundidades de mi inconsciente creativo
-o como jodido coño se llame lo que esta allí abajo
pudriéndose en las alcantarillas de nuestro yo-
el poema perfecto
el poema que amanecería radiante sobre el cielo
de la poesía contemporánea para disipar por fin
las tinieblas en que lleva hundida desde que a los poetas
se les metió en la cabeza la idea de que la poesía
es una especie de rama de la cirugía estética
y se me había ocurrido a mí
¿a quién mas?
y yo estaba borracho con aquella negra culona por un lado
y aquel inmenso poema que habia nacido de la contemplacion
de su tremendo culo gravitando en mi imaginación
y ahora el poema resplandecía en mi mente
como una poderosa molécula radiactiva
esperando a ser transvasada al papel para empezar
a desintegrar el alma de sus lectores
era algo tan maravilloso
era la contundente refutación del viejo mito
acerca de la inexistencia de la perfección
y lo tenia allí completo en mi cerebro
allí había surgido en un instante mágico de revelación incandescente
sólo era cuestión de coger una pluma y pasarlo al papel
llamar al barman y pedirle una servilleta
y apuntarlo en ella y luego seguir sobándole
ese culazo y esa tetas negras a mi amiga
¿cómo te llamas, por cierto?
honey
¿honey?, vaya
¿por qué a las putas nunca les ponen nombres normales?
maría, josefina, dolores, aurora
no: puro pinche nombre mamón
como ese de honey, o kendra, frizia, nakanputa, hot diva...
¿saben sus madres cuando las bautizan
que sus hijas van a terminar de putas?
honey...
honey, ¿cuánto te mide el culo?
cosa de metro y medio, chico
honey, ¿qué pensarías si te dijera que soy poeta?
te creería, chico
¿por qué?
porque tienes cara de puto
el caso es que no apunte el jodido poema en ninguna parte,
y hoy en la mañana desperté debatiéndome en el sentimiento
de no ser más que el último de los perros más jodidos
que alguna vez hayan pasado por este mundo
y en mi adolorida conciencia resacosa ya no quedaba
el menor vestigio de aquella nocturna clarividencia creativa
que me había permitido contemplar durante algunos minutos
los deslumbrantes versos del mítico poema perfecto
juro que existe realmente ese poema
estuvo realmente alojada por breves instantes en mi cabeza
la noche de ayer esa maravillosa entidad
borracho, uno se imagina cualquier cosa
borracho, a uno se le ocurren un par de estúpidas frases
y piensa que a partir de ahí podría escribir facilmente
algo parecido a "la odisea"
pero ahora no estoy borracho
ni siquiera tengo muy claro con qué objeto
me puse a escribir lo que antecede
¿me habré cogido finalmente a honey?
¡qué lejos quedó ya esta noche!
qué lejos estoy de llegar a escribir ese maldito poema perfecto
y eso suponiendo que exista
y que sea realmente un poema
¿qué tal si ni siquiera es un poema, si se trata de otra cosa?
digamos una nube
aire...
o el culo de una negra