Aisha Baranowska
Poeta que considera el portal su segunda casa
el poeta muere
sólo cuando ya nadie
abre de vez en cuando
un libro cubierto de polvo
donde dejó su alma y vida
la que a nadie le importaba...
y no deja de serlo
sólo por dejar de escribir -
porque su sangre canta
el himno del amor apasionado
mientras el sol besa
rojizo el horizonte
y la tierra sigue su ritmo
y el rumbo del tiempo no cambia...
y el mundo es mundo, como si nunca existiera
uno más - o uno menos, qué más da...
sólo somos
sombras en el océano...
nubes viajeras que pasan
desapercibidas...
y ya no nos importa siquiera...
y a veces, es mejor así...
morir como poeta -
para nacer de nuevo...
y ver con claridad perfecta
lo que realmente cuenta...
y no querer nada más...
[11/08/2015]
sólo cuando ya nadie
abre de vez en cuando
un libro cubierto de polvo
donde dejó su alma y vida
la que a nadie le importaba...
y no deja de serlo
sólo por dejar de escribir -
porque su sangre canta
el himno del amor apasionado
mientras el sol besa
rojizo el horizonte
y la tierra sigue su ritmo
y el rumbo del tiempo no cambia...
y el mundo es mundo, como si nunca existiera
uno más - o uno menos, qué más da...
sólo somos
sombras en el océano...
nubes viajeras que pasan
desapercibidas...
y ya no nos importa siquiera...
y a veces, es mejor así...
morir como poeta -
para nacer de nuevo...
y ver con claridad perfecta
lo que realmente cuenta...
y no querer nada más...
[11/08/2015]