sumiciu
Poeta recién llegado
Amarga es la noche,
cegada por un viento llegado del norte,
que reina soberana
dejándose embriagar por oscuros sueños.
Las últimas luces devoradas,
el azabache colma el cielo
yermo de estrellas y,
en su deambular sonámbulo,
sus pies, heladas llagas,
hundidos en la miseria del fango.
Los versos se hacen pedigüeños
ataviándose de múltiples harapos,
hechos trizas por encolerizadas musas,
y pálidos como lunas de enero.
Tullidos nacieron,
y de la boca moribundos,
y en piedra fueron convertidos
como los ingenuos
bajo la mirada de las Gorgonas.
Muerto el poeta,
aniquilado por sus parricidas versos,
demosle, pues, tierra con ellos.
Cerradle sus vidriosos ojos,
arrancadle la lengua,
cosedle los labios,
atadle las manos a la espalda
o, mejor aún, cortádselas
y dádselas a los perros
para que así lo acoja la tierra,
su, desde ahora, hogar y laberinto,
haciendo del papel y de la tinta su sudario
y de las zarzas el laurel
que coronorá su bruñida calavera.::
::
cegada por un viento llegado del norte,
que reina soberana
dejándose embriagar por oscuros sueños.
Las últimas luces devoradas,
el azabache colma el cielo
yermo de estrellas y,
en su deambular sonámbulo,
sus pies, heladas llagas,
hundidos en la miseria del fango.
Los versos se hacen pedigüeños
ataviándose de múltiples harapos,
hechos trizas por encolerizadas musas,
y pálidos como lunas de enero.
Tullidos nacieron,
y de la boca moribundos,
y en piedra fueron convertidos
como los ingenuos
bajo la mirada de las Gorgonas.
Muerto el poeta,
aniquilado por sus parricidas versos,
demosle, pues, tierra con ellos.
Cerradle sus vidriosos ojos,
arrancadle la lengua,
cosedle los labios,
atadle las manos a la espalda
o, mejor aún, cortádselas
y dádselas a los perros
para que así lo acoja la tierra,
su, desde ahora, hogar y laberinto,
haciendo del papel y de la tinta su sudario
y de las zarzas el laurel
que coronorá su bruñida calavera.::
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