un corazón sin par
que decreta al alma abatida
con penas, broncas e iras
busca el dolor amainar.
Un soneto de desesperanza
que intenta aplacar el arpa
de ese ángel sufrido
que deslumbra con su cantar.
Un par de ojos cansados
de llorar sin mirar
ese maravilloso paisaje
que por ellos esperando está.
¡Qué dulce esperanza se alcanza
como poeta e imaginario!
Y con las palabras se arrasa
toda pena y desengaño.
que decreta al alma abatida
con penas, broncas e iras
busca el dolor amainar.
Un soneto de desesperanza
que intenta aplacar el arpa
de ese ángel sufrido
que deslumbra con su cantar.
Un par de ojos cansados
de llorar sin mirar
ese maravilloso paisaje
que por ellos esperando está.
¡Qué dulce esperanza se alcanza
como poeta e imaginario!
Y con las palabras se arrasa
toda pena y desengaño.