Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
Todo lo que dejé atrás lo llaman vida,
ciertamente faltó menos de un palmo
para que yo cayese en mi propia trampa.
Construí un dios a mi medida, pero no daba la talla.
Sólo ideas suicidas me dejaba en la almohada.
El amor insistía, deshecho y ojiplático.
Personalicé todo, esto es, lo tomé como algo personal.
Me dejaste por otros, quizá ya más de dos.
Fácil creo sería usarlos a tu antojo.
Marqué mi propia moda, fui mi propia tendencia.
Desde que me pegaste la patada, todas fueron iguales.
Y cada vez sentía mucho menos el dolor.
Sufrí en mi propia piel que no existía.
Caminaba entre gente que yo ya conocía.
Eran todos iguales, sus defectos, sus trajes y vestidos.
Pero ya no analizo ni juzgo al ser humano.
No he salido de ti, nunca pasé de página.
Intento ser igual que todos ellos.
Pero mi mente a veces juega malas pasadas.
Hay traumas incurables, y recurrir a Dios para dejarlo me convierte en traidor, en renegado.
Su compañía es grata y peligrosa.
Juro ser Dios por ti.
Y por todos aquellos que no se han enterado.
Agradezco mi estado intrascendente.
Si no fuera por él -otra guerra perdida-, no seguiría aquí.
Mas de causas perdidas no se vive, para salir de Dios hacen falta ilusiones.
He perdido contacto con el mundo, pero no toqué fondo.
Al fin y al cabo, no hay nada más profundo que saber lo que escondo.
ciertamente faltó menos de un palmo
para que yo cayese en mi propia trampa.
Construí un dios a mi medida, pero no daba la talla.
Sólo ideas suicidas me dejaba en la almohada.
El amor insistía, deshecho y ojiplático.
Personalicé todo, esto es, lo tomé como algo personal.
Me dejaste por otros, quizá ya más de dos.
Fácil creo sería usarlos a tu antojo.
Marqué mi propia moda, fui mi propia tendencia.
Desde que me pegaste la patada, todas fueron iguales.
Y cada vez sentía mucho menos el dolor.
Sufrí en mi propia piel que no existía.
Caminaba entre gente que yo ya conocía.
Eran todos iguales, sus defectos, sus trajes y vestidos.
Pero ya no analizo ni juzgo al ser humano.
No he salido de ti, nunca pasé de página.
Intento ser igual que todos ellos.
Pero mi mente a veces juega malas pasadas.
Hay traumas incurables, y recurrir a Dios para dejarlo me convierte en traidor, en renegado.
Su compañía es grata y peligrosa.
Juro ser Dios por ti.
Y por todos aquellos que no se han enterado.
Agradezco mi estado intrascendente.
Si no fuera por él -otra guerra perdida-, no seguiría aquí.
Mas de causas perdidas no se vive, para salir de Dios hacen falta ilusiones.
He perdido contacto con el mundo, pero no toqué fondo.
Al fin y al cabo, no hay nada más profundo que saber lo que escondo.