prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
Louie, escucha la cumbia de las farolas,
el arrojar de mi alma como un insecto sobre pantallas de la desgracia.
Te nombro porque hay fechas en el calendario del ocaso
que son una percusión de víbora,
el sonido agudo de la histeria que hereda mi pecho desde siempre.
Hoy quiero ser calmo, y abrazar el espejo de los cactus.
Con la caída de los jueves puedo conmemorar los quizás de nuestro encuentro,
esa trashumancia de parapetos famélicos que se infiltran en el gemido de la escarcha.
A veces recibo llamadas tuyas, aunque no tengo móvil
o si lo tengo está en las manos de un ángel bruto, uno sin madre
posado como un archipiélago de clones en el éter.
Hay la tarea de unir el polvo
que ha dejado tu piel sobre los muebles
y la cumplo estoicamente,
y una hormiga de tu orgasmo chuza la memoria,
mientras llueve como sobre un girasol de acero,
mientras los soles de votka dan paso
a que los ubres de la perdición se vacíen
en el poema.
el arrojar de mi alma como un insecto sobre pantallas de la desgracia.
Te nombro porque hay fechas en el calendario del ocaso
que son una percusión de víbora,
el sonido agudo de la histeria que hereda mi pecho desde siempre.
Hoy quiero ser calmo, y abrazar el espejo de los cactus.
Con la caída de los jueves puedo conmemorar los quizás de nuestro encuentro,
esa trashumancia de parapetos famélicos que se infiltran en el gemido de la escarcha.
A veces recibo llamadas tuyas, aunque no tengo móvil
o si lo tengo está en las manos de un ángel bruto, uno sin madre
posado como un archipiélago de clones en el éter.
Hay la tarea de unir el polvo
que ha dejado tu piel sobre los muebles
y la cumplo estoicamente,
y una hormiga de tu orgasmo chuza la memoria,
mientras llueve como sobre un girasol de acero,
mientras los soles de votka dan paso
a que los ubres de la perdición se vacíen
en el poema.
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