El pregón del agua

María Baena

Miembro del Jurado
Miembro del equipo
Miembro del JURADO DE LA MUSA
Llamaba queda

la voz del reloj,

pregonaban agua

sus viejas maderas,

su cara

siempre en movimiento,

marcaba el tiempo

en la callada sala.

El geranio asomaba

sus hojitas rojas.

Nada se movía

en medio de la terraza mojada.

Flotaba el agua en el aire

y el suelo de la calle brillaba.

Se rompía despacio el silencio

con las voces de los niños

que sin muchas ganas

Iván arrastrados al colegio.

Una sonrisa

escapaba de mi boca

recordando

los infinitos paseos

que mis hijos y yo dábamos.

Acabó sin añoranza

esa pequeña historia.

La lluvia se hizo transparente,

deseada

como cualquier mañana

de cualquier día.

Anego

todas mis células la vida,

sin saber cuando,

el agua

fructifico mi alma

igual que el sol,

y las madrugadas claras.
 
Llamaba queda

la voz del reloj,

pregonaban agua

sus viejas maderas,

su cara

siempre en movimiento,

marcaba el tiempo

en la callada sala.

El geranio asomaba

sus hojitas rojas.

Nada se movía

en medio de la terraza mojada.

Flotaba el agua en el aire

y el suelo de la calle brillaba.

Se rompía despacio el silencio

con las voces de los niños

que sin muchas ganas

Iván arrastrados al colegio.

Una sonrisa

escapaba de mi boca

recordando

los infinitos paseos

que mis hijos y yo dábamos.

Acabó sin añoranza

esa pequeña historia.

La lluvia se hizo transparente,

deseada

como cualquier mañana

de cualquier día.

Anego

todas mis células la vida,

sin saber cuando,

el agua

fructifico mi alma

igual que el sol,

y las madrugadas claras.
Precioso esa evocación a la infancia y el pasar del tiempo.
Saludos
 

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