DavidJs.
Poeta recién llegado
La oscuridad se estiró obstinada
detrás de la expansión del universo,
igualándola finalmente en toda la extensión del infinito,
cubriendo detrás de si a todos los cuerpos celestes
con una oscura neblina de soledad.
El espacio solo era una muralla de tinieblas,
circundante frontera con la nada,
aislante de cualquier conciencia
sobre la existencia de los demás.
Y donde el sol dormía apagado
en su apartado y oscuro lecho de candidez,
encerrado en si mismo
en un letargo prolongado desde el origen.
Transcurría tranquilo hacia su vejez
cuando de pronto despertó asombrado,
motivando la interrupción de sueño tan largo,
un lejano y suave susurro de un oleaje,
oriundo de otro espacio tiempo hacia su presente,
primigenia interacción con la perspectiva,
que pudo escuchar pero no así mirar.
Encolerizado descubrió
una existencia ajena a tan impuesta soledad,
aunque era un astro,
sintió necesidad de compañía y de amar,
su ira aumentaba junto con su airado calor
que creció hasta ser una lauréola de ardor,
iluminando a su alrededor con ígneo resplandor
y coronándolo rey de la realeza.
Iba descubriendo la distancia y sus dominios,
que ahora podía oír, mirar y apreciar,
como también a la silueta de la tierra
que todavía tenia una mantilla de oscuridad
mientras cantaba un susurrado canto
como de miles de caracoles en el oído.
Quiso descubrir el celestial rostro,
de su futura reina y de todos los cuerpos celestes,
entonces viajó hacia la tierra para perseguir a la oscuridad,
la cual temerosa se ocultó para siempre
en el otro lado del planeta.
Primogénito día
heredero de la realeza
y donante de las bondades de la vida,
el astro rey de astros es tu noble padre
y la celestial madre reina es tu noble madre.
Te meses en la mas rica cuna,
desde el alba hasta el crepúsculo,
desde la obertura del ruiseñor hasta el acto final del grillo,
desde la madrugada en la jornada hasta el deber cumplido.
Desde el tropical brillo,
desde el de Cáncer hasta el de Capricornio,
donde el calor funde el mar y el cielo en amalgama azul,
donde las playas detienen el azul y liberan la más verde naturaleza
como murallas de abundantes y finas arenas
como cegadoras gemas bajo tus pies.
Superas la noche con tu única estrella,
acumulas todas las esperanzas en tus amaneceres,
presentas a tu madre tierra en el espacio
con una reluciente sonrisa en su faz más bella.
detrás de la expansión del universo,
igualándola finalmente en toda la extensión del infinito,
cubriendo detrás de si a todos los cuerpos celestes
con una oscura neblina de soledad.
El espacio solo era una muralla de tinieblas,
circundante frontera con la nada,
aislante de cualquier conciencia
sobre la existencia de los demás.
Y donde el sol dormía apagado
en su apartado y oscuro lecho de candidez,
encerrado en si mismo
en un letargo prolongado desde el origen.
Transcurría tranquilo hacia su vejez
cuando de pronto despertó asombrado,
motivando la interrupción de sueño tan largo,
un lejano y suave susurro de un oleaje,
oriundo de otro espacio tiempo hacia su presente,
primigenia interacción con la perspectiva,
que pudo escuchar pero no así mirar.
Encolerizado descubrió
una existencia ajena a tan impuesta soledad,
aunque era un astro,
sintió necesidad de compañía y de amar,
su ira aumentaba junto con su airado calor
que creció hasta ser una lauréola de ardor,
iluminando a su alrededor con ígneo resplandor
y coronándolo rey de la realeza.
Iba descubriendo la distancia y sus dominios,
que ahora podía oír, mirar y apreciar,
como también a la silueta de la tierra
que todavía tenia una mantilla de oscuridad
mientras cantaba un susurrado canto
como de miles de caracoles en el oído.
Quiso descubrir el celestial rostro,
de su futura reina y de todos los cuerpos celestes,
entonces viajó hacia la tierra para perseguir a la oscuridad,
la cual temerosa se ocultó para siempre
en el otro lado del planeta.
Primogénito día
heredero de la realeza
y donante de las bondades de la vida,
el astro rey de astros es tu noble padre
y la celestial madre reina es tu noble madre.
Te meses en la mas rica cuna,
desde el alba hasta el crepúsculo,
desde la obertura del ruiseñor hasta el acto final del grillo,
desde la madrugada en la jornada hasta el deber cumplido.
Desde el tropical brillo,
desde el de Cáncer hasta el de Capricornio,
donde el calor funde el mar y el cielo en amalgama azul,
donde las playas detienen el azul y liberan la más verde naturaleza
como murallas de abundantes y finas arenas
como cegadoras gemas bajo tus pies.
Superas la noche con tu única estrella,
acumulas todas las esperanzas en tus amaneceres,
presentas a tu madre tierra en el espacio
con una reluciente sonrisa en su faz más bella.
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