Lírico.
Exp..
El principio del fin
Te has levantado
con la cabeza
llena de leopardos
fornicando a la sombra de una acacia.
Prepárate,
este es un nuevo día,
tu tiempo ya te mira
perplejo en la ventana. Escucha atento
cómo tienes la casa
repleta de aforismos
tirados por el suelo,
y el tamo que te increpa
desde cada rincón
de la locura. Estabas
tal vez aquella noche
junto al río en una isla,
recogiendo ese trance
en tu taza. También
te derramó en la playa,
y luego caminaste por la selva
9 horas con las piernas
como cartones rojos.
Enciéndete un cigarro,
aparta los poemas
que flotan con el polvo
podrido de tu sueño.
Esto que se te viene
encima se parece
a una paloma vieja,
decrépita; esta rosa
hecha pedazos en tu frigorífico;
estos días como mulas
de carga por tus ojos.
Prepárate,
es hora de que vuelvas
a deslizarte por la sinfonía
del nardo que babea, del borracho
arañando las paredes de la vida.
Tu vida como un tarro
de mermelada agria;
tus manos como grúas
lanzando toneladas
de tedio sobre un muerto que sonríe.
Prepárate y escucha,
pon atención al canto
del retrete, y escupe
gusanos en bikini. Vandaliza
este jardín azul de las palabras.
Y es que has nacido para
amordazar al sol en un columpio,
para arrancarle costras a la lluvia,
para sembrar calumnias de colores,
para fumar olvido
por la rota avenida del silencio.
Prepárate,
este es un nuevo día.
Te has levantado
con la cabeza
llena de leopardos
fornicando a la sombra de una acacia.
Prepárate,
este es un nuevo día,
tu tiempo ya te mira
perplejo en la ventana. Escucha atento
cómo tienes la casa
repleta de aforismos
tirados por el suelo,
y el tamo que te increpa
desde cada rincón
de la locura. Estabas
tal vez aquella noche
junto al río en una isla,
recogiendo ese trance
en tu taza. También
te derramó en la playa,
y luego caminaste por la selva
9 horas con las piernas
como cartones rojos.
Enciéndete un cigarro,
aparta los poemas
que flotan con el polvo
podrido de tu sueño.
Esto que se te viene
encima se parece
a una paloma vieja,
decrépita; esta rosa
hecha pedazos en tu frigorífico;
estos días como mulas
de carga por tus ojos.
Prepárate,
es hora de que vuelvas
a deslizarte por la sinfonía
del nardo que babea, del borracho
arañando las paredes de la vida.
Tu vida como un tarro
de mermelada agria;
tus manos como grúas
lanzando toneladas
de tedio sobre un muerto que sonríe.
Prepárate y escucha,
pon atención al canto
del retrete, y escupe
gusanos en bikini. Vandaliza
este jardín azul de las palabras.
Y es que has nacido para
amordazar al sol en un columpio,
para arrancarle costras a la lluvia,
para sembrar calumnias de colores,
para fumar olvido
por la rota avenida del silencio.
Prepárate,
este es un nuevo día.