Wallmonster
Poeta recién llegado
El sol cuando se va por el poniente
se escurre por debajo de mi cama
y sopla con las brasas del delirio;
se trepan con su fuego a mi almohada
haciendo que en mi alcoba, que no es fría,
tirite ante las ansias de un vestigio.
La luna se me mete en los zapatos
por cada vez que miro a la ventana
y la veo de nubes disfrazada;
y vago como ser de las estrellas
por un revuelo de fugaces hilos,
Tanto le ruego al tiempo misterioso
que cuide sus ojitos de canela.
Que no me los descuide, que la mato.
se escurre por debajo de mi cama
y sopla con las brasas del delirio;
se trepan con su fuego a mi almohada
haciendo que en mi alcoba, que no es fría,
tirite ante las ansias de un vestigio.
La luna se me mete en los zapatos
por cada vez que miro a la ventana
y la veo de nubes disfrazada;
y vago como ser de las estrellas
por un revuelo de fugaces hilos,
Tanto le ruego al tiempo misterioso
que cuide sus ojitos de canela.
Que no me los descuide, que la mato.
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