Nommo
Poeta veterano en el portal
Hasta aquí hemos llegado,
fermosura;
ante vos, hinco mi espada,
como pluma mojada en tinta china,
pro-literatura.
En papel rugoso que recibe
los trazos a la acuarela.
Sé que ha sido difícil portear
con galantería gala,
este trono irreductible,
de una reina de Carthago Nova,
que es puerto de culturas.
Francamente, de la Francia,
provienen todas sus fragancias
y perfumes; que hacen al vasallo,
humilde sobremanera, y al conductor
de primera, que se atreva
a cambiar las marchas.
La humildad es verdadera grandeza,
y en vos, su Alteza,
se muestra y exprime,
como naranjas y limones,
succionado tanto trozos de melón,
como infusiones de dientes de ajo,
que con mucho trabajo,
los diligentes agricultores,
cultivan en tierras de labranza.
Se postran ante vuesa merced,
los ingeniosos hidalgos,
Don Quijote y Sancho Panza,
por un puchero de garbanzos,
que su cocinero jefe ofrece,
a todo aquél que se le arrima.
Majestad sinuosa del desierto,
bailarina.
fermosura;
ante vos, hinco mi espada,
como pluma mojada en tinta china,
pro-literatura.
En papel rugoso que recibe
los trazos a la acuarela.
Sé que ha sido difícil portear
con galantería gala,
este trono irreductible,
de una reina de Carthago Nova,
que es puerto de culturas.
Francamente, de la Francia,
provienen todas sus fragancias
y perfumes; que hacen al vasallo,
humilde sobremanera, y al conductor
de primera, que se atreva
a cambiar las marchas.
La humildad es verdadera grandeza,
y en vos, su Alteza,
se muestra y exprime,
como naranjas y limones,
succionado tanto trozos de melón,
como infusiones de dientes de ajo,
que con mucho trabajo,
los diligentes agricultores,
cultivan en tierras de labranza.
Se postran ante vuesa merced,
los ingeniosos hidalgos,
Don Quijote y Sancho Panza,
por un puchero de garbanzos,
que su cocinero jefe ofrece,
a todo aquél que se le arrima.
Majestad sinuosa del desierto,
bailarina.
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