El rayo verde

penabad57

Poeta veterano en el portal
Sé bienvenida flora y roca negra.

Sé aire cálido en mi penumbra y ardor en mi silencio.

En mi corazón late el perfil de la isla
y sus ombligos exhaustos.

Siempre fui extranjero en los pechos de madre,
bajo la columna o el pórtico que cada día atrapaba mi sombra,
siempre un lobo entre la arena, siempre la golondrina que huía del cielo.

Pero hoy me recojo en este ovillo
donde el frío es costumbre y los dioses claman beatitud.

Tengo un nombre que murió entre las olas
y un pasado hermafrodita,
crisálida multiforme en el alambre del cristal.

Me visitan los trenes que buscan destino
y los amores que arden en un sueño,
me pierden los colores imperfectos,
tal vez los eclipses de luz que imagino en tu rostro.

Es un perdón infinito saberse vivo,
supuran las llagas de la adolescencia,
roen las semillas no sembradas,
pululan como buitres las derrotas en los latifundios de mi horror.

Por eso la calidez gira y se desnuda en ti con un abrazo de enredadera.

Y ya eres un árbol milenario
o una playa artificial
o un volcán que en su letargo desprecia el sonido de la muerte,
sus amapolas de sangre.

En la isla los acentos crujen al rozar la curva de los labios,
la piel es tersa y morena,
una lámina húmeda en los pómulos.

Perdí los bosques, la furia del mar,
el vientre de una ciudad anclada en un faro,
me entregué a la luz y a las flores tropicales,
al palmeral y a los acantilados blancos,
a las piedras enfebrecidas donde la ola escupe su amargor,
a los ojos de la sirena que llegó hasta mí con un mensaje de Ulises.

Y ya soy el esqueleto vestido con el perfil de la araña,
moriré aquí,
siempre supe que mi patria era un amanecer
y un crepúsculo sobre la línea de un océano desmemoriado.

Solo espero la perfecta simetría donde nace el rayo verde.




*El rayo verde es un fenómeno óptico atmosférico que ocurre poco después de la puesta de sol o poco antes de la salida del sol, en el que se puede ver un punto verde, normalmente por uno o dos segundos, sobre la posición del sol hundiéndose o emergiendo del océano.
 
Sé bienvenida flora y roca negra.

Sé aire cálido en mi penumbra y ardor en mi silencio.

En mi corazón late el perfil de la isla
y sus ombligos exhaustos.

Siempre fui extranjero en los pechos de madre,
bajo la columna o el pórtico que cada día atrapaba mi sombra,
siempre un lobo entre la arena, siempre la golondrina que huía del cielo.

Pero hoy me recojo en este ovillo
donde el frío es costumbre y los dioses claman beatitud.

Tengo un nombre que murió entre las olas
y un pasado hermafrodita,
crisálida multiforme en el alambre del cristal.

Me visitan los trenes que buscan destino
y los amores que arden en un sueño,
me pierden los colores imperfectos,
tal vez los eclipses de luz que imagino en tu rostro.

Es un perdón infinito saberse vivo,
supuran las llagas de la adolescencia,
roen las semillas no sembradas,
pululan como buitres las derrotas en los latifundios de mi horror.

Por eso la calidez gira y se desnuda en ti con un abrazo de enredadera.

Y ya eres un árbol milenario
o una playa artificial
o un volcán que en su letargo desprecia el sonido de la muerte,
sus amapolas de sangre.

En la isla los acentos crujen al rozar la curva de los labios,
la piel es tersa y morena,
una lámina húmeda en los pómulos.

Perdí los bosques, la furia del mar,
el vientre de una ciudad anclada en un faro,
me entregué a la luz y a las flores tropicales,
al palmeral y a los acantilados blancos,
a las piedras enfebrecidas donde la ola escupe su amargor,
a los ojos de la sirena que llegó hasta mí con un mensaje de Ulises.

Y ya soy el esqueleto vestido con el perfil de la araña,
moriré aquí,
siempre supe que mi patria era un amanecer
y un crepúsculo sobre la línea de un océano desmemoriado.

Solo espero la perfecta simetría donde nace el rayo verde.




*El rayo verde es un fenómeno óptico atmosférico que ocurre poco después de la puesta de sol o poco antes de la salida del sol, en el que se puede ver un punto verde, normalmente por uno o dos segundos, sobre la posición del sol hundiéndose o emergiendo del océano.


Apreciado Poeta y Amigo @penabad57 :

¡Cuánta belleza indescriptible contienen sus líneas! Imágenes que se suceden, una tras otra, instantáneas aisladas, elocuentes, profundas, sensibles. Todas hablan, dicen algo, trastocan. Es intenso y emotivo. Seguro que al leerle, nadie, pero nadie se marcha indiferente. Muchas Gracias por compartir su arte. Reciba mi saludo afectuoso, brillantes estrellas, todas, mi admiración y mis mejores deseos siempre
 
Me visitan los trenes que buscan destino
y los amores que arden en un sueño,
me pierden los colores imperfectos,
tal vez los eclipses de luz que imagino en tu rostro.

Esto es poesía.
Vos sos poesía, amigo.
Qué manera tan hermosa y generosa de enaltecer a las palabras...
Además tus obras están construidas con amor y respeto a este oficio que cultivamos porque nos hace bien.
Es un placer leerte.
Abrazos con admiración.
 
Tengo un nombre que murió entre las olas
y un pasado hermafrodita,
crisálida multiforme en el alambre del cristal.
Qué maravilla de versos.

Y ya soy el esqueleto vestido con el perfil de la araña,
moriré aquí,
siempre supe que mi patria era un amanecer
y un crepúsculo sobre la línea de un océano desmemoriado.
Solo espero la perfecta simetría donde nace el rayo verde.
Me encantan estos dos versos. Es maravilloso cómo escribes, un estilo surrealista que hablas del pesar con una belleza con el que hicieras que la daga más pérfida se volviera la agonía más dulce. Un saludete de Samuel y mi voto.
 
Sé bienvenida flora y roca negra.

Sé aire cálido en mi penumbra y ardor en mi silencio.

En mi corazón late el perfil de la isla
y sus ombligos exhaustos.

Siempre fui extranjero en los pechos de madre,
bajo la columna o el pórtico que cada día atrapaba mi sombra,
siempre un lobo entre la arena, siempre la golondrina que huía del cielo.

Pero hoy me recojo en este ovillo
donde el frío es costumbre y los dioses claman beatitud.

Tengo un nombre que murió entre las olas
y un pasado hermafrodita,
crisálida multiforme en el alambre del cristal.

Me visitan los trenes que buscan destino
y los amores que arden en un sueño,
me pierden los colores imperfectos,
tal vez los eclipses de luz que imagino en tu rostro.

Es un perdón infinito saberse vivo,
supuran las llagas de la adolescencia,
roen las semillas no sembradas,
pululan como buitres las derrotas en los latifundios de mi horror.

Por eso la calidez gira y se desnuda en ti con un abrazo de enredadera.

Y ya eres un árbol milenario
o una playa artificial
o un volcán que en su letargo desprecia el sonido de la muerte,
sus amapolas de sangre.

En la isla los acentos crujen al rozar la curva de los labios,
la piel es tersa y morena,
una lámina húmeda en los pómulos.

Perdí los bosques, la furia del mar,
el vientre de una ciudad anclada en un faro,
me entregué a la luz y a las flores tropicales,
al palmeral y a los acantilados blancos,
a las piedras enfebrecidas donde la ola escupe su amargor,
a los ojos de la sirena que llegó hasta mí con un mensaje de Ulises.

Y ya soy el esqueleto vestido con el perfil de la araña,
moriré aquí,
siempre supe que mi patria era un amanecer
y un crepúsculo sobre la línea de un océano desmemoriado.

Solo espero la perfecta simetría donde nace el rayo verde.




*El rayo verde es un fenómeno óptico atmosférico que ocurre poco después de la puesta de sol o poco antes de la salida del sol, en el que se puede ver un punto verde, normalmente por uno o dos segundos, sobre la posición del sol hundiéndose o emergiendo del océano.


Con fuerza y cadente, descriptivo y con imágenes atrapantes desde el inicio, me agrada como le das profundidad. ¡ Buen Poema! Un gusto leerte, saludos desde Colombia.
 
Sé bienvenida flora y roca negra.

Sé aire cálido en mi penumbra y ardor en mi silencio.

En mi corazón late el perfil de la isla
y sus ombligos exhaustos.

Siempre fui extranjero en los pechos de madre,
bajo la columna o el pórtico que cada día atrapaba mi sombra,
siempre un lobo entre la arena, siempre la golondrina que huía del cielo.

Pero hoy me recojo en este ovillo
donde el frío es costumbre y los dioses claman beatitud.

Tengo un nombre que murió entre las olas
y un pasado hermafrodita,
crisálida multiforme en el alambre del cristal.

Me visitan los trenes que buscan destino
y los amores que arden en un sueño,
me pierden los colores imperfectos,
tal vez los eclipses de luz que imagino en tu rostro.

Es un perdón infinito saberse vivo,
supuran las llagas de la adolescencia,
roen las semillas no sembradas,
pululan como buitres las derrotas en los latifundios de mi horror.

Por eso la calidez gira y se desnuda en ti con un abrazo de enredadera.

Y ya eres un árbol milenario
o una playa artificial
o un volcán que en su letargo desprecia el sonido de la muerte,
sus amapolas de sangre.

En la isla los acentos crujen al rozar la curva de los labios,
la piel es tersa y morena,
una lámina húmeda en los pómulos.

Perdí los bosques, la furia del mar,
el vientre de una ciudad anclada en un faro,
me entregué a la luz y a las flores tropicales,
al palmeral y a los acantilados blancos,
a las piedras enfebrecidas donde la ola escupe su amargor,
a los ojos de la sirena que llegó hasta mí con un mensaje de Ulises.

Y ya soy el esqueleto vestido con el perfil de la araña,
moriré aquí,
siempre supe que mi patria era un amanecer
y un crepúsculo sobre la línea de un océano desmemoriado.

Solo espero la perfecta simetría donde nace el rayo verde.




*El rayo verde es un fenómeno óptico atmosférico que ocurre poco después de la puesta de sol o poco antes de la salida del sol, en el que se puede ver un punto verde, normalmente por uno o dos segundos, sobre la posición del sol hundiéndose o emergiendo del océano.
Ahora tendré que estar atento a esa manifestación de un par de segundos. Y tu obra, de lo mejor.
Un abrazo, penabad.
 
Apreciado Poeta y Amigo @penabad57 :

¡Cuánta belleza indescriptible contienen sus líneas! Imágenes que se suceden, una tras otra, instantáneas aisladas, elocuentes, profundas, sensibles. Todas hablan, dicen algo, trastocan. Es intenso y emotivo. Seguro que al leerle, nadie, pero nadie se marcha indiferente. Muchas Gracias por compartir su arte. Reciba mi saludo afectuoso, brillantes estrellas, todas, mi admiración y mis mejores deseos siempre
Gracias, Grace, por la lectura y el amable comentario que dejas. Un abrazo.
 

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