Silvia Eugenia
Poeta recién llegado
Las miradas se cruzaron un instante.
El subió al colectivo justo una cuadra después que yo. Se sentó en el asiento frente al mío.
-¿Será el? Me dije mirando de soslayo..
-¿Será ella? Se preguntaron sus ojos..
Después de todo, 25 años son una vida (susurró nuestro pecho)
Aquel amanecer que partimos , sabíamos que las líneas del tiempo se cortaban para sumirse en las distancias del olvido.
Sin culpas, sin reproches, se bifurcaron nuestras vías y la vida nos llevó por insondables caminos, paisajes y amores devenidos en fantasmas que surcan las paredes . Nos alejò un invierno y otras miradas
Entre el sonido de la calle que avanza, las bocinas que resuenan y las voces que gritan, pensé en sus ojos. Eran unos anillos de ternura que invitaban a espejarse de lluvias. Pensé en sus manos, en sus dedos y en la canción que nos invitaba inmóvil a rasguñar las piedras.
Pensé en lo jóvenes que fuimos. Cuando aun creemos que la vida se despierta al primer llamado de la tierra Nunca regreses al lugar donde fuiste feliz, dice el poema. Y en su cuerpo la vida me zambulló de mareas y felicidades de entonces.
-Perdón, vos sos .?
Se quedó la pregunta suspendida entre mis labios .
El no soportó la nostalgia y se había bajado en la esquina anterior.
El subió al colectivo justo una cuadra después que yo. Se sentó en el asiento frente al mío.
-¿Será el? Me dije mirando de soslayo..
-¿Será ella? Se preguntaron sus ojos..
Después de todo, 25 años son una vida (susurró nuestro pecho)
Aquel amanecer que partimos , sabíamos que las líneas del tiempo se cortaban para sumirse en las distancias del olvido.
Sin culpas, sin reproches, se bifurcaron nuestras vías y la vida nos llevó por insondables caminos, paisajes y amores devenidos en fantasmas que surcan las paredes . Nos alejò un invierno y otras miradas
Entre el sonido de la calle que avanza, las bocinas que resuenan y las voces que gritan, pensé en sus ojos. Eran unos anillos de ternura que invitaban a espejarse de lluvias. Pensé en sus manos, en sus dedos y en la canción que nos invitaba inmóvil a rasguñar las piedras.
Pensé en lo jóvenes que fuimos. Cuando aun creemos que la vida se despierta al primer llamado de la tierra Nunca regreses al lugar donde fuiste feliz, dice el poema. Y en su cuerpo la vida me zambulló de mareas y felicidades de entonces.
-Perdón, vos sos .?
Se quedó la pregunta suspendida entre mis labios .
El no soportó la nostalgia y se había bajado en la esquina anterior.