El reencuentro

esthergranados

Poeta adicto al portal
Después de muchos años lo he vuelto a ver. Fue un encuentro casual. Íbamos algo despistados y estuvimos a punto de tropezar. Sin alzar la cabeza pedí perdón algo azorada, y al levantar la vista me encontré con su mirada. Fue un momento de sorpresa y estupor; nos saludamos algo tímidos, y nos escudriñamos torpemente, intentando reconocernos en la nebulosa de la memoria. Media vida sin vernos. Me pareció que el tiempo por un momento se detenía, que el mundo dejaba de girar para no molestarnos, que el universo entero se hacía cómplice de nuestro encuentro. Media vida sin vernos y tanto que decirnos, y tanto que callarnos...tanto que recordar,y tanto que añornarnos. Ahí estamos los dos, sin poder apartar nuestras miradas, con los músculos tensos y el cuerpo contenido evitando el abrazo deseado. De pronto fue Sabina cantando en mi memoria: "el lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver..." y ese lugar era el y le dije adiós por miedo a no reconocerle y a que no me reconociera, por miedo a profanar nuestro lugar común al que ya nunca más volveríamos.
 
Después de muchos años lo he vuelto a ver. Fue un encuentro casual. Íbamos algo despistados y estuvimos a punto de tropezar. Sin alzar la cabeza pedí perdón algo azorada, y al levantar la vista me encontré con su mirada. Fue un momento de sorpresa y estupor; nos saludamos algo tímidos, y nos escudriñamos torpemente, intentando reconocernos en la nebulosa de la memoria. Media vida sin vernos. Me pareció que el tiempo por un momento se detenía, que el mundo dejaba de girar para no molestarnos, que el universo entero se hacía cómplice de nuestro encuentro. Media vida sin vernos y tanto que decirnos, y tanto que callarnos...tanto que recordar,y tanto que añornarnos. Ahí estamos los dos, sin poder apartar nuestras miradas, con los músculos tensos y el cuerpo contenido evitando el abrazo deseado. De pronto fue Sabina cantando en mi memoria: "el lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver..." y ese lugar era el y le dije adiós por miedo a no reconocerle y a que no me reconociera, por miedo a profanar nuestro lugar común al que ya nunca más volveríamos.

Una historia de huellas, de sentimiento, de vida... a cuántos no le habrá pasado o al menos lo han soñado así, es una narración que deleita hasta el final, gracias por tus bellas letras, un abrazo cordial.
 
Bello relato Esther, dibujaste un decorado que da pie para las reflexiones que, al hilo del reencuentro fortuito, me ha traído a la memoria muchas cosas, coincidencias, casualidades, el auto exilio para ocultarse de la realidad del presente...realmente emotivo.
Un abrazo, compañera.
 

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