Sanmar
Poeta recién llegado
El reflejo
Alicia vio sus anhelos,
perdidos y alcanzados
por su imagen de hielo,
dentro de un espejo gris...
...y dijo en alto para sí:
Me miro en el espejo,
y no me encuentro a mí,
si no a otra de aire fiero,
quien quise ser y no fui.
Ah, pero en este lado,
yo también he luchado
en una batalla muy dura
contra el miedo y la duda.
Escucha, reflejo valiente,
que te lanzaste con tu barca
entre cascadas y torrentes,
porque sabías que flotabas.
Yo me dejé llevar por aguas mansas,
su impulso me arrastró por campos yermos,
y, soñando despierta, solté los remos,
ignorando lo que quería mi alma.
Te llegaron tiempos tranquilos
¿quién te ayudó? No lo sé…
con tu buen ojo y buen tino
lograste lo que no logré.
Yo en la tormenta me cobijé
en una cueva tan profunda
que la luz del sol dejé de ver…
En otros ojos la contemplé.
¿A qué renunciaste?
Algún precio pagaste,
como yo también pagué.
El mundo es como es…
Y así como el mundo gira,
también lo hace la vida,
bajo luces y sombras
transcurrieron mis días.
Lo sé, nos parecemos
ni tú eres lobo ni yo cordero,
sólo un alma dividida
por los golpes de la vida.
No llores, reflejo maldito,
el destino no está escrito
¡remando contracorriente
se puede cambiar la suerte!
Alicia vio sus anhelos,
perdidos y alcanzados
por su imagen de hielo,
dentro de un espejo gris...
...y dijo en alto para sí:
Me miro en el espejo,
y no me encuentro a mí,
si no a otra de aire fiero,
quien quise ser y no fui.
Ah, pero en este lado,
yo también he luchado
en una batalla muy dura
contra el miedo y la duda.
Escucha, reflejo valiente,
que te lanzaste con tu barca
entre cascadas y torrentes,
porque sabías que flotabas.
Yo me dejé llevar por aguas mansas,
su impulso me arrastró por campos yermos,
y, soñando despierta, solté los remos,
ignorando lo que quería mi alma.
Te llegaron tiempos tranquilos
¿quién te ayudó? No lo sé…
con tu buen ojo y buen tino
lograste lo que no logré.
Yo en la tormenta me cobijé
en una cueva tan profunda
que la luz del sol dejé de ver…
En otros ojos la contemplé.
¿A qué renunciaste?
Algún precio pagaste,
como yo también pagué.
El mundo es como es…
Y así como el mundo gira,
también lo hace la vida,
bajo luces y sombras
transcurrieron mis días.
Lo sé, nos parecemos
ni tú eres lobo ni yo cordero,
sólo un alma dividida
por los golpes de la vida.
No llores, reflejo maldito,
el destino no está escrito
¡remando contracorriente
se puede cambiar la suerte!