El Caballero Nival
Poeta recién llegado
¿Qué haces aquí, derrotado?
¿No lo sabes acaso?
No muy lejos de aquí
existe un lugar para ti,
donde hay gente como tú,
donde está permitido soñar.
Siempre hay una fogata encendida,
y un bardo olvidado hace tiempo,
que canta las penas y las glorias
de luchadores y mensajeros libertarios,
cuyas almas heridas no sanarán
solo con una canción.
Pero en fin, es su refugio.
Ahí se respira libertad.
No hay líderes ni opresores,
sino gente que busca a gente
que aún tiene ilusiones,
cuyas esperanzas no están vacías,
y que creen en las fantasías.
Ahí te dan un elíxir de bondad,
que rápido te embriaga de amistad.
Bailan alrededor de la fogata,
desterrando a los tormentos,
regándose la nostalgia de luna,
esperando aquel preciado sol
que fuerza y fe les dará
para creer en un futuro mejor.
¿Qué haces aún aquí?
Ve, oprimido, a tu refugio.
Dispuestos están a regalarte lealtad.
Baila con ellos, canta con ellos,
cree otra vez en la libertad
y retén a tus ilusiones
No hay quienes te cobran diezmos.
No hay quienes manipulan tu vida.
Sólo unos cuantos ilusos
que te invitan a soñar
¿No lo sabes acaso?
No muy lejos de aquí
existe un lugar para ti,
donde hay gente como tú,
donde está permitido soñar.
Siempre hay una fogata encendida,
y un bardo olvidado hace tiempo,
que canta las penas y las glorias
de luchadores y mensajeros libertarios,
cuyas almas heridas no sanarán
solo con una canción.
Pero en fin, es su refugio.
Ahí se respira libertad.
No hay líderes ni opresores,
sino gente que busca a gente
que aún tiene ilusiones,
cuyas esperanzas no están vacías,
y que creen en las fantasías.
Ahí te dan un elíxir de bondad,
que rápido te embriaga de amistad.
Bailan alrededor de la fogata,
desterrando a los tormentos,
regándose la nostalgia de luna,
esperando aquel preciado sol
que fuerza y fe les dará
para creer en un futuro mejor.
¿Qué haces aún aquí?
Ve, oprimido, a tu refugio.
Dispuestos están a regalarte lealtad.
Baila con ellos, canta con ellos,
cree otra vez en la libertad
y retén a tus ilusiones
No hay quienes te cobran diezmos.
No hay quienes manipulan tu vida.
Sólo unos cuantos ilusos
que te invitan a soñar