Mike M.Ch.
Poeta fiel al portal
Era asunto fascinante,
también poco mórbido,
mientras ir al volante,
evocar algo histórico.
Esta ocasión tocando,
tema de una siembra,
recuerdos aciagos,
de tan noble tierra.
Zona cercana al caserío,
y a plena luz de día,
el abuelo con sus niños,
mi madre proseguía.
Antes era muy diferente,
y hacía falta de la oración,
se mostraba entre gente,
obra del mal encarnación.
A que puedes atribuir,
algo rompe toda regla,
sabido de noche es fértil,
para eventos o presencias.
A primeras horas,
campo abierto,
algo que aflora,
fuera de tiempo.
Caer de rodillas,
diciendo plegaria,
mientras se mitiga,
efecto que avasalla.
Se sabía de gemidos,
voces en repetición,
con actores confundidos,
sin saber que ya no lo son.
No era primera vez,
ni sería la última,
lo escuchaban dos o tres,
testimonio de angustia.
Helaba la sangre,
alarido escabroso,
era algo o alguien,
que no veían los ojos.
Viviendo del campo
con necesidad de ello,
imposible abandonarlo,
parcela fecunda barbecho.
Sin noción de construcción,
alguna en dicho terreno,
y encontrarle explicación,
sonidos aire, efectos viento.
La cruz de alguien caído,
ninguna seña semejante,
el mal que ahí tenia nido,
con intención ahuyentarles.
Desde que este mundo es mundo,
existen el bien y el mal.
y ahí asomando desde lo profundo,
se asomaba una mitad.
Quién sabe si fue devoción,
de un sacerdote local,
que agua bendita roció,
y el evento fue a pasar.
Que era que pretendía,
el misterio sigue vivo,
y da escalofrió todavía,
al pasar por El Regadillo.
también poco mórbido,
mientras ir al volante,
evocar algo histórico.
Esta ocasión tocando,
tema de una siembra,
recuerdos aciagos,
de tan noble tierra.
Zona cercana al caserío,
y a plena luz de día,
el abuelo con sus niños,
mi madre proseguía.
Antes era muy diferente,
y hacía falta de la oración,
se mostraba entre gente,
obra del mal encarnación.
A que puedes atribuir,
algo rompe toda regla,
sabido de noche es fértil,
para eventos o presencias.
A primeras horas,
campo abierto,
algo que aflora,
fuera de tiempo.
Caer de rodillas,
diciendo plegaria,
mientras se mitiga,
efecto que avasalla.
Se sabía de gemidos,
voces en repetición,
con actores confundidos,
sin saber que ya no lo son.
No era primera vez,
ni sería la última,
lo escuchaban dos o tres,
testimonio de angustia.
Helaba la sangre,
alarido escabroso,
era algo o alguien,
que no veían los ojos.
Viviendo del campo
con necesidad de ello,
imposible abandonarlo,
parcela fecunda barbecho.
Sin noción de construcción,
alguna en dicho terreno,
y encontrarle explicación,
sonidos aire, efectos viento.
La cruz de alguien caído,
ninguna seña semejante,
el mal que ahí tenia nido,
con intención ahuyentarles.
Desde que este mundo es mundo,
existen el bien y el mal.
y ahí asomando desde lo profundo,
se asomaba una mitad.
Quién sabe si fue devoción,
de un sacerdote local,
que agua bendita roció,
y el evento fue a pasar.
Que era que pretendía,
el misterio sigue vivo,
y da escalofrió todavía,
al pasar por El Regadillo.