Carlos Aristy
Poeta que considera el portal su segunda casa
El reloj de arena.
Yo te veo en el aroma de tu figura
y un deseo abrasa mis manos,
que con una intensa locura,
avanzan hacia ti para delinear tu forma.
Yo contengo este fuego interno
que arrasa el peso de mi medida,
hundiendo mis manos en las arenas
imaginarias de un desierto.
Como una necesidad imperiosa
el deseo de verte opaca mi vista,
y es que tenerte frente a mi, amada,
desata toda imaginación, delicia.
Yo te espero, alucinación del alma,
perplejo de ansiedad y de misterio,
contando entre mis dedos,
cada grano de arena de este reloj de amor.
Yo te veo en el aroma de tu figura
y un deseo abrasa mis manos,
que con una intensa locura,
avanzan hacia ti para delinear tu forma.
Yo contengo este fuego interno
que arrasa el peso de mi medida,
hundiendo mis manos en las arenas
imaginarias de un desierto.
Como una necesidad imperiosa
el deseo de verte opaca mi vista,
y es que tenerte frente a mi, amada,
desata toda imaginación, delicia.
Yo te espero, alucinación del alma,
perplejo de ansiedad y de misterio,
contando entre mis dedos,
cada grano de arena de este reloj de amor.